Mi vida forzada como Sassaki Yui Simplemente es un desastre. Cap 5. El primer problema se asoma a lo lejos.

 

El primer problema se asoma a lo lejos.



Hay una carta en mi casillero. Esto me desconcierta un poco, lo suficiente como para tomarme un tiempo para pensar.

—¿Sucede algo, Yui? —Haruka preguntó por mí.

Supongo que mi inmovilidad le llamó la atención. Tomo la carta para observarla un poco más de cerca.

—¡Mira lo que tenemos aquí! ¡Es tu segundo día y ya tienes un pretendiente! —Hiryuu-san se acercó sigilosamente hacia nosotros desde mi espalda—. Para que te lo sepas, a Haruka le tomó una semana para que los chicos se animaran a hacer ese tipo de cosas —me dedicó una sonrisa de tal manera, que me hizo preocupar.

—¡No lo hagas sonar de esa manera! —Haruka se tensó y apuntó sus puños hacia el suelo en rabieta—. ¡Así parece como si yo hubiera sido quien se hubiera esforzado para que pasen ese tipo de cosas! —renegó con sus brazos cruzados para formar una “x”.

A mí también me gustaría evitar este tipo de situaciones, pero de recordar que alguna vez también llegué a hacer este tipo de cosas, me da un ligero sentimiento de empatía. Lo mejor que puedo hacer es darle una respuesta clara.

Mucho gusto, Sasaki Yui-san. Espero no parecer demasiado pretencioso, que de mi parte te escriba esta carta. Sé que apenas llevas un día en esta escuela y, considerando que aún no me presento en persona, sé que sería ignorado.

Para cuando me doy cuenta, Mei ya está leyendo la carta. ¡¿En qué momento la tomó de mi mano?!

Si estás leyendo esto, lo agradezco. En serio, hay algo que tengo que decirte. Me gustaría verte. ¡Por favor, ven a verme detrás del gimnasio hoy después de clases! ¡Te estaré esperando! —Da la vuelta a la carta para revisar más—. Eso es todo, no hay una firma de quien lo envía —dice mientras sigue revisando la carta.

—Deja de leer las cosas que son para otra persona, idiota —la regañé sin gritarle y le arrebaté la carta—. ¡¿Y qué haces leyéndolo en voz alta?!

—Como no me la quitaste rápidamente, pensé que estaba bien —me miró con inocencia.

Tampoco es que me importe mucho y, una vez que empezó a leer, Kaori no me dejaría escapar con facilidad sin saber toda la información. Existo como Yui desde hace unos días, nada que se ponga en la carta podría tener información confidencial de mí.

—Esta chica… —Kaori ignoró el asunto de la carta y se quedó observando a Mei. —Ciertamente, es muy linda —sonrió mientras se sostenía de la barbilla—. ¿Eres la hermana menor de Sasaki-san? —me señaló con su mano.

¿¡Espera, qué!?

—Así es. Mucho gusto. Soy Sasaki Mei —se presentó con cortesía—. Por favor, siéntete libre de llamarme por mi nombre. De hecho, lo preferiría.

—Claro, con gusto. Yo soy Hiryuu Kaori, puedes llamarme Kaori. Por cierto, Sasaki-san, también sería más fácil para mí que me llames por mi nombre. Ya veo que lo haces así con Haruka.

Mi mente se ha quedado en blanco. ¡¿Ya sabe de la existencia de Mei?! No solo eso, ¿también sabe que es mi hermana?

—¡Espera, espera! ¡¿Cómo sabes eso?! —pregunté muy exaltado.

—Es mi trabajo saber las cosas interesantes de la escuela —infló el pecho con orgullo —. En cuanto a cómo lo sé. Escuché que hace unos días se presentaron dos chicas que nadie había visto en la escuela antes. Lo más normal es pensar en alumnos transferidos —explicó con calma—. El punto importante fue ayer. Alguien me hizo llegar una foto de Mei —lo dice como si no pasara nada—. Solo fui a preguntar el nombre de la alumna nueva. El resto fue especulación.

—Incluso, a mí me has sorprendido, Kaori —añadió Haruka—. No pensé que serías tan rápida —arqueó una ceja por la sorpresa.

—Gracias. Aunque esto ha sido sencillo. En todo caso —me empezó a mirar—, realmente tienes una linda hermana menor —me sonrió, pero sentí escalofríos—. ¿Serás una gran caja de sorpresas? Empiezo a pensar que estarás muchas veces en primera página del periódico escolar.

¡Esta chica realmente me está fijando como su objetivo!

—¡Por favor, abstente de hacerlo! —supliqué tratando de mantener la calma.

Con el lío medio calmado, empiezo a cambiar mi calzado, ya que soy el último que falta de hacerlo. Nos dirigimos a nuestras clases.

—Nos vemos, Haruka-senpai. Hasta luego, Kaori-senpai —Mei se despidió de mí con la mano y se fue hacia las aulas de los de primer año.

Continuamos nuestro camino por las escaleras.

—¿Y qué harás sobre eso, Yui? —Kaori me preguntó con una mirada curiosa.

—No importa cómo lo veas, lo rechazaré —contesté con cansancio—. Por ahora, no me interesa una relación, pero se lo diré de frente. Aunque por cómo está escrito, dudo que sea una carta de amor.

—Ya veo, ¿Y si ves que el chico es muy guapo, lo rechazarías independientemente a lo que te pida?

Me vuelve a preguntar Kaori pero… ¡Ya tiene una grabadora preparada para grabar lo que digo!

—Vas a hacer un escándalo de esto, ¿verdad? —entrecerré los ojos para enfocarla.

—¡Es obvio! ¡La chica que es recién llegada ya acaparó la atención! —estalló de emoción—. ¡Además, hay que sumar la probabilidad de que el remitente sea un chico guapo! ¡Sería una enorme noticia! —Lo dijo tan rápido por la emoción, que apenas y fue entendible.

—¡Ya basta, Kaori, no ves que incómodas a Yui! Además, yo también creo que esa no es una verdadera carta de amor.

Me defiende Haruka, pero esto no detiene a Kaori.

—¡Fu, fu, fu! —Kaori se empezó a reír a la vez que se acercaba a Haruka—. ¡¿Cómo puedes estar tan segura?! —Su mirada se desbordó de curiosidad—. ¡¿Será que es la experiencia la que está hablando?!

—No… —Haruka se sonrojó—. No es eso, Kaori, es que las cartas de ese tipo tienen que tener otro tipo de… ¿Cómo decirlo?… —La tonalidad aumentó junto con los nervios—. Escritura, esencia, no sé cómo decirlo, pero es lo que creo —se llevó la mano al pecho.

Haruka parece una princesa. Tanto como Kaori y yo observamos directamente a Haruka. ¡¿Cuántas cartas ya ha recibido?!

—Haruka. ¿A cuántos chicos has rechazado? —Kaori preguntó sorprendida, pero con voz baja.

—Eso no te incumbe —respondió con bastante seriedad.

Podría apostar a que los suficientes, como para poder decir ese tipo de cosas con confianza. ¡Ah! ¡Como sea! ¡No cambia en nada lo que tengo que hacer!

Entre la plática llegamos al aula. Las cosas están más tranquilas que ayer, pero, aun así, mi presencia llama la atención. Paso directo a mi pupitre y acomodo mis cosas; no pasa mucho tiempo para que la clase de inicio.

Ahora que pienso, esto podría ser una oportunidad para investigar un poco en esta escuela. Mi trabajo es ayudar a los chicos con problemas amorosos. Si este chico realmente tiene un problema, debería ir junto con Mei para tratar de ayudarlo… ¡Pero si es el tipo de chico que busca una mujer, solo para ser popular, no dudaré en rechazarlo! ¡Mi prioridad es regresar a mi cuerpo a la normalidad! ¡No puedo permanecer de esta manera! ¡Ni siquiera puedo ver bien a mi propio cuerpo a la hora del baño! Siento como si algo fuera a romperse dentro de mí, si es que miro mi silueta más allá de lo que se vería con ropa.

Ahora que me lo pregunto, ¿por qué un chico querrá verme cuando apenas llegué aquí ayer? Puedo comprender que el cuerpo que poseo ahora es el de una chica linda, pero ¿Eso es realmente suficiente como para que alguien me quiera cortejar tan rápido?… ¿¡Qué diablos estoy pensando?! ¡Es obvio que sí! ¡Yo lo hubiera hecho! ¡Es obvio que el estar con una chica linda es lo mejor que te puede pasar! ¡Pero en esta ocasión la chica linda soy yo! ¡No quiero recibir cartas de amor de hombres! ¡Tampoco quiero estar rodeado de hombres que me quierán cortejar! ¡¿Entonces, eso quiere decir que les tengo que dar una excusa para evitar que todo tipo de chicos se acerquen a mí con esas intenciones?! Algo que les haga decir, “Esa chica es rara” o, algo como, “esa chica es peligrosa”. ¡¿Qué debería hacer?! ¡¿Hablar solo como un loco?! ¡¿Volverme un pandillero?! ¡Ya sé, incendiar la escuela! ¡Todo lo que sea para evitar que los chicos se me acerquen!

De repente, una mano mueve mi hombro, se trata de Haruka.

—¡Yui, te toca leer! —me miró con una expresión difícil de descifrar—. ¡¿Estás bien, Yui?! —insistió—. ¡Estabas poniendo una cara muy rara! —susurró para que no escuchara el profesor.

¡Mierda, estaba haciendo cosas raras mientras pensaba! Miré al profesor, se está sujetando la sien, como si tratara de soportar algo. ¡Lo siento!

—¡Estoy bien! —Me recompuse y le contesté en voz baja a Haruka.

Observo hacia mi libro, buscando el texto que debo leer. Por estar pensando mucho, no me he dado cuenta en dónde va la lectura; como si Haruka entendiera mi mente, ella indica con su dedo la parte del texto que sigue, esto justo antes de que el profesor intervenga.

Durante la lectura. Retomando mis pensamientos anteriores. ¡No! ¡No puedo hacer cosas tan extremas o las personas me evitarán y no podré hacer el trabajo para regresar a ser hombre! ¡Espero encontrar una forma! ¡Tal vez una excusa de las que me llegaron a dar! ¡Maldición!

Aunque tengo que admitir que decir algo como: “—Lo siento, no puedo salir contigo porque quiero enfocarme en mis estudios”. Para descubrir que esa misma chica reprobó varios parciales, es horrible. En mi caso no me va mal en la escuela, así que podría ser una excusa válida y no lastimaría innecesariamente a alguien… ¡¿Pero qué me importan los demás?! ¡Solo quiero regresar a mi cuerpo!

Termino de leer lo que me corresponde. Regreso a sentarme. Es molesto acomodar de nuevo la falda cada vez que tengo que sentarme. Lo sé hacer porque de casualidad observé a las chicas hacerlo algunas veces, por eso sé que lo hacen. ¡Lo juro, solo miré de casualidad! ¡Mi vida romántica no ha sido bendecida por Dios! ¡No he tenido momentos como los de un protagonista de manga, en el que este termina viendo accidentalmente la ropa interior de la heroína o cosas similares! ¡Quiero llorar! ¡¿En qué estaba pensando antes de esto?! ¡Cierto, las faldas! ¡Uno queda muy expuesto al usar falda! ¡Recordando el problema de la mañana con los sujetadores! ¡¿En serio las mujeres están cómodas así?! No veo la hora en que yo regrese a ser hombre.

—Yui, hoy estás un poco perdida mentalmente, ¡¿Segura que estás bien?!

Es Haruka quien me pregunta con un rostro expresando ligera angustia; también me toma por el hombro mientras me ve directamente a los ojos.

—Estoy bien, no te preocupes —desvié mi vista de los ojos de Haruka.

Puedo observar que mis demás compañeros salen del aula.

—¿A dónde van todos? —Expresé mi duda con una voz calmada.

—Toca deportes —respondió Kaori que se acercó desde detrás de Haruka.

Conque es hora de esa clase… ¡Espera! ¡¿Deportes?!

—¡Tu rostro se puso azul, Sasaki-san! —Ito-san, que se acercaba para unirse a la plática, exclamó.

—¡¿Segura que no te sientes mal, Yui?! —Kaori preguntó con notable preocupación.

—Sí. Esto no es nada —me levanté de mi asiento con pesadez—. Andando, vayamos a la siguiente clase.

Ellas me observan con rareza. Son buenas chicas, se han preocupado sinceramente por mí. No me quitan el ojo de encima mientras caminamos con el resto de las chicas hacia los vestidores.

Ellas aún se preocupan por mí, incluso me preguntan si yo quiero que llamen a un profesor. Se ofrecen a llevarme a la enfermería. Creo que si finjo estar enfermo, será suficiente para evadir esto, pero ¿cuántas veces podré hacerlo? Además, solo las preocuparía más. En mi situación actual, no tengo el interés de espiar, menos considerando que han sido amables conmigo. No podré evitar escuchar cosas, pero puedo mantener los ojos cerrados con mi voluntad. Me apresuraré para acabar de cambiarme lo más rápido posible…

—¡Vaya! ¡Sasaki-san tiene muy buena figura! —tenía los ojos cerrados, y escuché eso mientras me apuraba.

Parece que el comentario de esa chica ha tenido efecto y escucho pasos que se aproximan a mí. La incertidumbre me ha hecho abrir los ojos, puedo notar que se están acercando varias chicas para observarme.

—Sasaki-san, eres hermosa —alguien dijo con fascinación, no vi quién.

Enfoco mi vista en el casillero para apurarme. Las chicas empiezan a amontonarse más a mi alrededor. Aún sin acabar de cambiarme, tomo mi ropa para tratar de cubrirme.

—¡Sasaki-san parece del tipo “princesa pura”, con ese rostro sonrojado mientras se cubre! —una chica gritó con éxtasis—. ¡Siento un impulso natural de querer abalanzarme sobre de ella! —gritó con aún más fervor.

¡Escuche algo peligroso! ¡¿Quién lo dijo?! ¡Debo cuidarme de esa chica!

—Tienes la piel muy suave y tersa —alguien me tocó la espalda—. ¿Haces algo especial para tener la piel así? —Deslizó sus dedos hacia abajo, ocasionándome escalofríos.

¡Esta chica, que me toca la espalda, solo lleva el sujetador puesto en su parte superior! ¡Esto es malo, tengo que desviar mi mirada!… ¡No puede ser! ¡Observo accidentalmente al resto de las chicas a medio cambiar, esto porque se están agrupando cerca de mí!

—¡Realmente no sé qué decir sobre eso! —expliqué mientras trataba de mantener la compostura.

—¡Venga! Dinos tu secreto, Sasaki-san —insistió mientras hacía más contacto conmigo—. ¿O actuarás de la misma manera que Haruka, cuando le preguntamos de cómo se mantiene esbelta? —señaló a Haruka con su dedo.

Mi vista observa al lugar indicado casi por acción automática. ¡Haruka se está terminando de cambiar de ropa! ¡¡Ahhhh!! ¡La imagen de Haruka, bajando su playera para terminar de vestirse, hace acelerar mi corazón! ¡Por suerte, ella me está dando la espalda, por lo que solo observé la piel de su cintura! ¡Esta chica es muy hermosa, es rubia y tiene una muy buena figura! ¡Ya entiendo el porqué de que tenga el título de diva! ¡Esta situación es peligrosa para mí!

—Bueno, ya les comenté alguna vez, realmente no lo sé. No tiendo a hacer dieta, pero salgo a trotar todos los días antes de venir a la escuela —explicó sin darle importancia.

—¡Ves! ¡No nos dice la verdad! —protestaron varias chicas.

¡¿En serio?! No la había topado en el edificio departamental cuando yo salía a hacer las compras, al menos, no antes de empezar a estudiar aquí. Bueno, solo llevó viviendo unos días en el mismo edificio departamental que ella… ¡Mi mente solo quiere distraerse de esta situación! ¡Creo que puedo sentir el pecho de otras chicas rozándome un poco! ¡Esto se va a poner muy feo!

—¡Oye, oye! ¡¿En serio estás bien, Sasaki-san?! —Ito-san me notó mal y se acercó a mí.

Ito-san me revisa la frente y coloca su delgada y delicada mano en mi frente. Puedo notar a Kaori y a Haruka acercándose.

—Tu rostro está un poco rojo. ¡¿Segura que no te sientes con fiebre?! —Su preocupación es muy evidente.

Kaori y Haruka alejan un poco a las chicas que me rodean. ¡En serio que no era mi intención! ¡Ahora me siento culpable por hacerlas preocupar! ¡Es obvio que pase esto, si se me acercan tanto en el vestidor mientras están a medio cambiar de ropa! ¡No pensé que me asaltarían de esta forma!

—Estoy bien —cerré los ojos y me senté—. Solo denme un poco de tiempo. No se preocupen por mí, estaré bien en un santiamén —permanecí con los ojos cerrados.

—Está bien, pero me quedaré aquí y te esperaré —escuché la voz de Haruka—. Si no te recuperas, te llevaré a la enfermería —me habló con severidad.

—Yo avisaré al profesor que llegarán un poco tarde —Kaori habló con suavidad.

El resto de las chicas termina de cambiarse. La cosa se calma, así que aprovecho para terminar de cambiarme. Cuando ellas se retiran, puedo calmarme más. Me siento para terminar de relajarme y meditar por unos segundos. En lo que esperamos, Haruka se acomoda el cabello, se hace una trenza única que bajaba por enfrente de su hombro izquierdo. Creo que el largo de nuestro cabello es similar.

—¡¿Realmente estás bien?! ¿No serás del tipo de chica que padece alguna enfermedad y es muy delicada? —Suena menos preocupada que antes.

Solo hago que se preocupe por mí, de nuevo. Aunque creo que se ha relajado un poco al verme mejor.

—Nada de eso —le sonreí—. Descuida, estoy bien —me levanté de un salto de mi asiento y puse mis manos sobre mi cintura—. Por cierto, Haruka, ¿por qué eres tan atenta conmigo? —expresé lo primero que me pasó por la mente.

¡Rayos! ¡No quería decir eso! ¡Me relajé mucho! Aunque sí, es algo que me da curiosidad. Si no fuera por mi situación, es seguro que ya me habría fijado más profundamente en esta chica, pero si fuera chico, es seguro que Haruka no me dirigiría ni la palabra.

—¿Por qué lo dices? —meditó un momento—. Supongo que es algo normal, que tengas dudas —suspiró—. Eres nueva en esta escuela y no conoces a nadie en el salón, por lo que no estaría mal que tengas a alguien que te ayude —su expresión facial es complicada.

¿En serio solo es eso? Bueno, por lo que he visto, Haruka, Kaori e Ito-san, son buenas personas.

—Aunque no negaré que Kaori me pidió ayuda para conocerte mejor —sonrió amargamente—. Pero creemos que eres una buena persona. Y, no sé cómo decirlo, siento que puedo llevarme bien contigo —se sonrojó y sonrió mientras se rascaba su mejilla.

Su rostro hace que también me dé un poco de vergüenza, tanto que dirijo la vista hacia otro lado. Imagino por dónde van los tiros con lo de Kaori, quería información para su periódico. Es buena suerte que, a pesar de mi situación, me haya topado con una chica agradable como ella. Por su expresión, no creo que me haya mentido.

—Gracias, Haruka —seguí mirando a otro lado por la vergüenza—. Bueno, vamos o se preocuparán de más las chicas.

—Sí. Parece que estás mejor.

Con mi “pequeño” colapso en el vestidor, resuelto, Haruka y yo nos acoplamos con el resto. Debido a que se combinan las clases para educación física, también hay chicos y chicas de la clase 1, Haruka y yo asistimos a la clase 2.

En cuanto llegamos, la profesora me pregunta si estoy bien y le contesto que no es nada grave. Me integro a lo que están haciendo las chicas. Están haciendo el calentamiento. Después de eso, toca el lanzamiento de pelota.

—¿Estás bien, Yui? —Ito-san se acercó a preguntarme junto con Kaori.

—Sí, estoy bien —coloqué mis manos sobre mi cintura e inflé el pecho—. Ahora estoy mejor.

—Solo no te esfuerces mucho —me miraron con escepticismo—. Si te vuelves a sentir mal, los chicos te cargarán como princesa hasta la enfermería. Aunque no estaría mal tomar una fotografía de eso —no sé si me advirtió o me amenazó.

¡Por favor, no! ¡Lo último que necesito es que un chico me cargue como princesa!

—Sí, descuida, estoy bien —dije animadamente—. No necesitaré ser cargada como princesa —añadí con incomodidad a la idea.

Me alejo de ellas porque pronto será mi turno de lanzar la pelota. Ahora que lo pienso, esta es una buena oportunidad para ver si mi fuerza física realmente disminuyó al convertirme en chica. El otro día le di una paliza a un par de tipos pervertidos sin dificultad, pero no sé si aún puedo correr igual de rápido o saltar de la misma manera. Mi cuerpo como hombre estaba algo entrenado por el entrenamiento del abuelo, pero ahora como chica tengo el problema de que mis pechos son grandes y estorban en algunas actividades, no estoy acostumbrado a eso. También tengo que considerar que el punto de gravedad de las chicas es distinto al de los hombres. Supongo que de forma normal no tendré problemas, pero si quiero aprovechar el máximo potencial, debería cambiar algunas cosas. Veamos cómo lo hago esta vez.

—Sasaki, tu turno —me llamó la profesora

Me entregan la pelota. Si bien he visto, algunas chicas no pasan de lanzarla a más allá de 20 metros. Las chicas de clubs deportivos lo lanzan más lejos. No fui malo en educación física, veamos ahora qué pasa.

—¡Yui, no te esfuerces tanto! —Kaori me gritó.

No creo poder contenerme esta vez. Si quiero saber mis límites, tengo que ponerle un poco de empeño. Así que empiezo a inhalar aire, preparo mi brazo, siento cómo mi cuerpo mueve sus músculos, me pongo en posición y lanzo la pelota…

—¡Ohhhhhhh! —se sorprendieron, la profesora y algunas de las chicas.

Una compañera, después de espabilar, va a revisar la marca que ha dejado la pelota.

—¡Ochenta y cinco metros! — gritó con fuerza.

Hay un silencio incómodo. El profesor, que no está muy lejos con los chicos, también ha escuchado y me mira bastante sorprendido.

—Eso es incluso mayor que la marca de los chicos —escuché que alguien murmuró eso.

—¡¿Podrías intentarlo de nuevo?! —La profesora, que parecía incrédula con lo visto, se acercó a mí para darme otra pelota.

—Está bien —le contesté con confianza.

Empiezo a hacer lo mismo que antes. Arrojo la pelota con tanta fuerza y con tanta velocidad como puedo, de nuevo. Esta no cae lejos de donde cayó la primera que arrojé.

—Ochenta y siete metros, creo —ya no quiso gritar tanto y se acercó primero para decir la distancia a la profesora.

El silencio domina de nuevo. Creo que al final mi fuerza física se ha reducido un poco. Antes, mi marca era de más de 90 metros, cosa que ya era superior al promedio de los chicos. La marca promedio en chicos es de casi 30 metros.

—¡Sasaki! ¡¿No te gustaría unirte a algún equipo deportivo?! —me preguntó la profesora muy animada.

—Lo siento, no está en mis planes hacer eso —respondí con normalidad.

La profesora se ha quedado petrificada de decepción. Esto no solo tiene que ver con mi problema. Cuando aún tenía mi cuerpo real, no pertenecía a algún club deportivo. Incluso mi abuelo me prohibió participar en los clubs de kendo escolar. No entiendo el porqué de eso, es algo que nunca me dijo.

Con esa escena concluida, todos siguen con las pruebas de rendimiento físico. Mis compañeras quedan sorprendidas por mis habilidades físicas. Según yo, no son habilidades tan extraordinarias. Como chico solo impresionan un poco, pero como chica, tal vez por mi apariencia delicada, es todo una sorpresa.

Estoy en la prueba final. Esta vez toca terminar con la carrera de 50 metros planos. Creo que algunas chicas me han fijado como su objetivo. Como en las otras pruebas, me concentro para hacer lo mejor posible. Para ser sincero, a estas alturas, ya he sido invitado por otras chicas a varios clubes deportivos: voleibol, básquetbol, fútbol, béisbol. Incluso los clubes de lucha se han interesado por mí. Simplemente, rechazo a todos.

Todos los participantes, listos, estamos esperando el silbatazo y, una vez se escucha, todos salimos corriendo. Me estoy esforzando para ir tan rápido como me es posible.

—6… 6.25 segundos —Con incredulidad, dijo la chica que me tomó el tiempo.

El segundo puesto llegó con 6.85 segundos de carrera. Puedo decir que los pechos grandes son un problema para correr, como hombre lo hubiera hecho en poco menos de 6 segundos. Creo que mis habilidades físicas son, básicamente, iguales a las de cuando era hombre; tomando en cuenta que es algo complicado por las curvas femeninas que poseo actualmente. Mi pecho se ha movido un tanto descontrolado con estas actividades.

—Realmente no te contuviste, Yui —Haruka se acercó caminando a mí.

Sostiene su brazo derecho con su mano izquierda; eso hace entonar sus curvas. Si me encontrara en mi cuerpo normal y sin afecciones por lo ocurrido con mi exnovia, creo que podría interesarme por Haruka. Ahora solo puedo pensar que es atractiva, por lo menos hablando de esta manera. Lo que más me importa en este momento es que es una persona agradable.

—Hace tiempo que no me esforzaba en algo así —le manifesté una sonrisa sincera—. Además, tenía curiosidad por algunas cosas —me sobé la nuca.

—Ya está hecho. Por cómo te veías, no me veía capaz de decirte que no lo hicieras —se sostuvo el entrecejo, parecía que se lamentaba de algo—. Pensé que eras más lista, pero creo que no es así. Debes tener más cuidado, Yui —volteó a mirar hacia otra dirección y me indicó, con un movimiento de su cabeza, que yo también debería mirar.

Miro hacia donde me indica. Ahí está Kaori mientras Ito-san intenta detenerla de algo, pero Kaori no se rinde. Todo mientras están rodeadas por un grupo de chicos.

—¡Yo quiero diez! —un chico gritó con todo y alma.

—¡Dame la mejor! ¡Estoy dispuesto a pagar cinco veces más el precio regular! —otro chico gritó mientras apretaba bruscamente varios billetes con sus manos.

Kaori muestra una cara repulsiva, mientras Ito-san se ve bastante preocupada. Se ve como si Kaori estuviera por caer tentada ante los pedidos de los chicos.

—Los chicos nunca quitaron su mirada de ti, y no solo eso —suspiró con pesadez—. Están tratando de convencer a Kaori, de que venda las fotografías que tomó recientemente —explicó mientras apreciaba la escena a la distancia—. Generalmente, no cede para que tenga más éxito el periódico escolar, pero si ofertan hasta cinco veces más el precio regular de una foto, no sé si al final ceda o no. —giró su cabeza para mirarme.

¿Fotografías de Kaori? ¿La mirada sobre mí?… ¡Maldición! ¡Me dirijo corriendo hacia donde están ellos! ¡Me abro paso entre los chicos para quitarle la cámara fotográfica a Kaori! Soy tan rápido que nadie ha reaccionado para poder detenerme.

—¡Espera, Yui, necesito eso para el periódico! —Kaori gritó con desesperación y angustia.

Kaori intenta perseguirme. Ignoro sus lamentos y agrando la distancia entre ella y yo. Corro directo a los vestidores de las chicas. Venir a toda prisa, me ha sido de ayuda porque soy el primero en llegar al vestidor. Con las cosas así, puedo ser el primero en usar las duchas sin miedo a que pase algo como hace rato, pero primero me tengo que asegurar de borrar las fotos que me tomó Kaori.

¡Esta chica! ¡Me ha tomado fotos desde ángulos muy eróticos! ¡Fotos donde mis pechos rebotaban cuando corría o cuando saltaba! ¡No se ha contenido ni un poco! ¡Debo cuidarme mucho! ¡Todas las fotos en la memoria son sobre mí! ¡Pues ahora están borradas!

Guardo la cámara en mi casillero y voy a ducharme. El resto de las chicas entra a las duchas; en cuanto a mí, simplemente me escabullo sin llamar la atención. Me cambio a mi uniforme y me dirijo al salón de clases. Al cabo de un rato, Haruka, Kaori e Ito-san llegan.

—Ya veo —Kaori dejó caer sus hombros con decepción—, Yui es un oponente al que no puedo atrapar fácilmente.

—Es obvio que no te lo dejaré fácil —le entregué su cámara y le sonreí con intención de molestarla.

Toma la cámara y mantiene su mirada sobre la misma. Se ve que está meditando a conciencia.

—¡Ah, mi corazón arde! —sin dejar de ver la cámara, la levantó sobre su cabeza con brusquedad—. ¡Mi deseo de atraparte en una fotografía arde más que nunca!

Esta chica, ¿qué clase de fetiches raros tiene?

—Te advertimos de Kaori —dijeron Haruka e Ito-san al mismo tiempo.

Cierro los ojos y suspiro.

—Sí que lo hicieron —dije con cansancio y luego sonreí con amargura.

Me sonríen de vuelta al ver que he comprendido la situación. Kaori sigue en su mundo, con sus deseos de capturarme en una fotografía poco apropiada. ¡No hubiera tenido problema si hubieran sido fotografías normales, pero las fotografías que tomó eran muy eróticas! Creo que empiezo a entender la respuesta de Haruka de ayer. Kaori es una buena persona. Creo que se preocupó genuinamente por mí en los vestidores. El problema es que si es dominada por sus instintos, hace estas cosas.

Las clases continúan. Esta es la última, antes del almuerzo, matemáticas. Por una tonta razón, en mi situación actual me acuerdo de mi pasado. Ahora que lo analizo, es realmente estúpido, pero no puedo evitar derramar lágrimas de tristeza.

—¿Es-estás bien, Sasaki? —titubeó el profesor.

—Lo siento mucho, es que esta ecuación me recuerda a mi pasado —respondí conteniendo las lágrimas.

—No sé qué pasado turbio has tenido —se puso pálido—, pero puedes dejarlo así —me indicó, bastante inquieto.

—¡No se preocupe! ¡Lo resolveré! —respondí con ánimos de salir adelante.

Antes, cuando buscaba una novia, no solo me había preocupado por mi apariencia; también me la pasaba estudiando para ayudar a una futura pareja. Me imaginaba estudiando junto a esa futura novia y que pasaríamos mucho tiempo juntos. También me empeñé en mejorar mi caligrafía, pero al final nunca lo ocupé para un escenario así. La mayoría de las veces era rechazado y, en cuanto a las relaciones que llegué a tener, simplemente no se dio esa situación. Cuando era novio de Yuri, no hizo falta por lo buen estudiante que era ella… ¡¿Por qué las chicas me terminaban engañando, rechazando o al final se arrepentían de salir conmigo!? ¡Es tan frustrante!

—¡Lo resolví! —con lágrimas en mi rostro, le notifiqué al profesor.

—¡Está bien, Sasaki! —empezó a revisar el resultado con rapidez—. ¡Es correcto! ¡Puedes regresar a tu asiento! —casi pareció que me imploraba con sus palabras.

El profesor no es capaz de encontrar una falla en la ecuación, es natural. Un tiempo, me la pasé estudiando de manera extrema para ayudar a alguna, hipotética, chica en apuros. Esto solo hace fluir más mis lágrimas. Nadie me dirige la mirada, excepto por Haruka, que me mira de forma desconcertante; levanto mi pulgar en señal de que estoy bien.

Con el comienzo de la hora del almuerzo, voy con las chicas a la cafetería. Esta vez, traigo mi propio almuerzo hecho en casa.

—Eres sorprendente, Sasaki-san, no solo eres atlética, sino que también eres buena en clases, aunque… —Ito-san me estaba alabando un poco, pero se detuvo—. ¡¿Por qué estabas llorando en clase de matemáticas?! —preguntó con incomodidad.

—Por favor, llámame Yui, sin honorífico está bien —le comenté mientras buscaba con la vista un buen lugar para sentarnos—. Solo puedo decir que es debido a un pasado no muy lejano.

Ito-san se toma su tiempo para pensar, no sé si es debido a mi respuesta a su pregunta, o si es por la petición que le hice.

—De acuerdo, no preguntaré más —parece que mi respuesta si la tenía pensativa—. Por cierto, también puedes llamarme por mi nombre. Sin honorífico está bien, Yui —expresó alegremente.

—De acuerdo, Miu —acepté felizmente mientras visualizaba un buen lugar a la distancia—. Mira, ahí hay un lugar, vamos.

Me dirijo junto a Miu a sentarnos. Al igual que ayer, hay chicos viéndonos, pero trato de ignorarlos. De la misma manera que yo, Miu trae su almuerzo hecho en casa, así que ella y yo estamos esperando a que Kaori y Haruka regresen de comprar su almuerzo. Por suerte, no esperamos mucho. Así que Miu y yo empezamos a desatar los pañuelos que envuelven nuestras loncheras.

—¡Vaya! ¡¿Es un almuerzo hecho por tu hermana mayor, Miu?! —Kaori preguntó mientras se acomodaba en su asiento.

—No, esta vez lo preparé yo misma —contestó con orgullo mientras destapaba su lonchera.

—¡Deberías probar alguna vez los almuerzos hechos por la hermana mayor de Miu, son muy deliciosos! —comentó Haruka con asombro—. De hecho, Miu intenta mejorar —añadió mientras se sentaba.

—Sé que doy pasos pequeños, pero he mejorado bastante —infló el pecho con confianza.

Con curiosidad, miro hacia el bento de Miu. Es un almuerzo relativamente normal, no hay cosas complicadas, pero se ve que le ha puesto empeño en la decoración.

—Ya veo. Se ve bonito. Te has esmerado con la decoración. —dije con sinceridad.

—Sé que estoy lejos de alcanzar a mi hermana, pero gracias —su rostro no pudo evitar ponersé rojo por el cumplido.

—Es cuestión de tiempo —levanté la tapa de mi bento tratando de no llamar la atención—. Por lo que veo, vas por buen camino —tomé los palillos para empezar a comer.

—¡Oye, Yui! —Kaori me habló abruptamente—. ¡Tu almuerzo se ve realmente delicioso! ¡¿Lo preparó tu madre?! —preguntó Kaori con bastante interés.

No quería arruinar el momento de Miu, pero Kaori se ha asomado en mi bento.

—No, lo he preparado por mi cuenta —traté de no sonar presumido—. Si gustan, pueden probarlo —levanté el bento y se los acerqué.

Las tres chicas no dudan en tomar algo y comen con confianza.

—¡Delicioso! —exclamaron al unísono.

—Gracias, agradezco su opinión. Aunque —miré hacia Miu—, espero no hacer parecer que estoy presumiendo —agaché la cabeza.

—¡Descuida! ¡No lo pensé! —negó sacudiendo ambas manos—. Ya que he probado, se nota que tienes mucha más experiencia que yo.

—La verdad es que llevo aprendiendo desde hace varios años —miré hacia mi caja de bento—. En todo caso, me alegro mucho de que les haya gustado —me sentí muy feliz porque les gustó la comida que me enseñó a hacer mi abuela.

Noto que el trío me mira con detenimiento, se les ve sorprendidas. No es la primera vez que me elogian por mi sazón. Primero, mis abuelos, le siguieron mis padres. Fuera de ellos, pocas veces compartí mis almuerzos en la escuela, pero las personas que lo llegaron a probar, también decían lo mismo. Me siento bien cuando me elogian, porque siento que también son elogios para mi abuela.

—¡Apenas es tu segundo día en la escuela y ya estás destacando de tantas formas! —Kaori se levantó de forma repentina mientras se tallaba la cabeza con fuerza—. ¡Lista, atlética y femenina! ¡Pareces una superchica! —apoyó ambas manos sobre la mesa con fuerza—. ¡¿Será que tienes algún punto débil?! ¡Aun si lo tienes, cásate conmigo!

—¡¿Qué tontería dices, Kaori?! —Sentí un calor abochornante en mi rostro.

—¡Sí, Yui tiene razón! —Miu protestó con fuerza—. ¡Yui va a ser mi esposa! —se señaló a sí misma, poniendo la palma de su mano en su pecho.

Esa última oración hace que quede aún más desconcertado. Sé que deben estar bromeando, pero no puedo evitar sentir el efecto. Siento mi rostro aún más caliente.

—¡¿Ya me han desplazado?! —Haruka protestó con decepción—. ¡De ser así, es mejor que Yui se case conmigo! —fingió su ira y se cruzó de brazos.

¡No sé qué pensar! ¡Soy un hombre en secreto! ¡Esos comentarios tienen más impacto en mí de lo que ellas creen!

—¡Escoge, Yui! —exclamó el trío.

Solo puedo desviar la mirada de un lado hacia otro, sin saber qué hacer o qué decir. Las risas de ese trío no tardan en hacer acto de presencia, sabía que era broma, pero ahora me siento aún más avergonzado.

De algún modo, he sobrevivido a mi vergüenza. Las clases de la tarde continúan y terminan sin dificultades. Ha llegado la hora de ir a encontrarme con el remitente de la carta.

—¿Irás a dónde te invitaron, Yui? —Me preguntó Haruka mientras permanecía sentada en su pupitre.

—Sí, pero primero pasaré a ver a Mei por un asunto — Estaba revisando mi celular para contactar a Mei.

Al igual que ayer, Miu y Kaori van a sus clubes. Tomo mi mochila y me despido de Haruka agitando mi mano. Me dirijo rápidamente a las aulas de primer año, las miradas hacia mi persona aún se hacen presentes, pero camino rápido para ignorarlas. Llego a la clase 1-2 y por la entrada me asomo buscando a Mei. Esta acción atrae la mirada de los chicos y chicas del aula. Veo a Mei, quien está hablando con una de sus compañeras.

—Mei —le hablé y la saludé con mi mano a la distancia.

Ella reacciona a mi llamado y viene hacia mí. La amiga con la que estaba hablando solo nos observa a la distancia.

—¿Qué pasa, onee-chan? —expresó como si fuera algo habitual para ella.

¿¡En serio me ha llamado “onee-chan” con tanta naturalidad!?

—¡¿Por qué ahora me llamas onee-chan?! —protesté en voz baja.

—Lo haré solo en la escuela —me vio con esperanzas de que yo aceptara.

No tiene caso discutir por estas pequeñeces.

—Está bien —suspiré—. Tema aparte. Mei, necesito tu ayuda en algo.

—¿Es sobre la carta? —preguntó con poco interés.

—Sí, ¿puedes venir conmigo? Te lo diré en el camino.

—Sí, solo déjame tomar mis cosas.

Ya de camino a la parte trasera del gimnasio…

— Mei, ¿cómo actuarías en esta situación? —La miré con el rabillo de mis ojos mientras caminamos lado a lado.

—¿Por qué? —preguntó con notable confusión.

—¡Es obvio! ¡Para averiguar si la persona que estará frente a mí tiene o no problemas amorosos! —protesté casi murmurando para no ser escuchado por otras personas—. Si los tiene, ya veremos cómo ayudarlo. En parte dudo que sea una confesión de amor —detuve mi marcha—, pero ¿y si quiere que le ayude a poner celosa a alguien?

Puede que este pueda ser nuestro primer caso. Espero que este no sea un trabajo complicado. Aunque si hablamos de sentimientos, no creo que sea fácil. Esto da asco.

—¡Has pensado a fondo esto! ¡Eres muy lista! —se animó de golpe—. En todo caso, con observar la situación desde lejos es suficiente para mí —me explicó mientras meditaba y se sujetaba la barbilla.

—Mira, que quede claro que estoy haciendo esto para regresar a mi normalidad. No lo hago por ayudar a los demás.

Parece que mis palabras molestan a Mei, ya que ha inflado sus mejillas para hacer pucheros, aunque parece que quiere quejarse, solo se queda en silencio. En parte, es extraño que no se interese en este tema. Pensé que ella estaría más interesada en el asunto de la carta.

—¿No estás muy tranquila?— crucé mis brazos—. Pensé que este asunto te llamaría más la atención. ¿Qué no es tu trabajo apoyar a las personas con asuntos relacionados con el amor?

—Así es —afirmó sin problemas—, pero esa no es una carta de amor —añadió sin contemplaciones—. Desde que tomé la carta, no noté ningún tipo de sentimiento relacionado con el amor. Aunque sí noté ansiedad —asintió varias veces con su cabeza mientras estaba cruzada de manos.

—¡¿Puedes hacer ese tipo de cosas?!

—Solo si el objeto alberga muchos sentimientos. Pero también tengo mis límites.

—¡¿Entonces, qué caso tiene el que me haya preocupado?! ¡Esto es una pérdida de tiempo! — encorvé mi espalda y suspiré de nuevo—. Regresemos a casa —dije con fatiga.

—No te pongas así —Mei me empezó a dar palmaditas en la espalda—. Aun con eso, es cierto que no lo he pensado como tú. Creo que sería bueno ir a averiguar un poco más.

—Ya que —continúe encorvado y sin motivación—. No me hará daño el ir a ver.

Me siento contrariado, pero continuamos hacia delante. Antes de llegar al gimnasio, Mei se quita la pulsera que bloquea sus poderes y la guarda en una caja especial. Se mete entre los arbustos y empieza a observar la situación desde lejos. ¡Es una acosadora con experiencia!

La persona que me cito aquí ya ha llegado. Es un chico de apariencia normal, también lleva gafas. No puedo destacar mucho de él a primera vista, solo es un chico como cualquier otro.

—Hola, ¿eres tú quien me citó aquí? —pregunté un poco desmotivado.

—S… Sí, soy yo, soy Yamaguchi Homare.

El chico está nervioso, no lo culpo, yo lo estaría de estar en su lugar. Independientemente de que sea una confesión de amor o no, hablar con una chica linda puede llegar a ser intimidante.

—Bueno, supongo que sabes quién soy yo —crucé mis brazos, creo que mi tono de voz ha sido poco amigable.

—Sí, eres Sasaki Yui, de la clase 2-2 —desvió su mirada y apretó sus nudillos con fuerza.

Esta situación me hace recordar a cuando me confesé a cierta persona. No puedo decir que estuve tan nervioso a como lo está este chico en este momento, pero sí me fue un poco difícil. Aunque si lo comparo, se siente diferente.

—Venga, no estés tan nervioso —aligeré mi tono de voz—. Tienes algo que decirme, ¿no?

—¡Por favor, necesito tu ayuda! —se reverenció abruptamente.

—¡¿Mi ayuda?! ¡¿En qué?! —di un paso hacia atrás por la impresión.

—Es algo complicado… ¡Pero por favor, se lo suplico! —Levantó su postura—. Hay una chica en otro instituto que fingió ser mi novia por interés, pero al final me dejó por otro chico y no quiero quedar como un idiota ante ella —sus palabras concuerdan con su apariencia, se ve desesperado—. Así que, por favor, necesito tu ayuda para que me ayudes a causarle celos. ¡Si me viera con una chica más linda que ella, de seguro escarmentaría por haberme dejado!

Está bastante alterado, aunque esta situación… Mei sale de los arbustos desde detrás del chico. ¡¿Cuándo y cómo lo ha rodeado?! Me está haciendo señas, cruza los brazos sobre su cabeza para formar una “x” y agita la cabeza en forma de negativa. ¿¡Realmente escuchó nuestra conversación hasta allá?! Aunque, bien, me ha dicho que esta no era una carta de amor. Aunque este chico se ve desesperado.

—Antes de que continúes, dime, ¿tú sentías algo por esa chica? Sé sincero, por favor — traté de ver su rostro con atención, pero él simplemente se alejó del contacto visual.

—¡Yo la amaba! —mantuvo su rostro abajo.

Mei volvió a hacer señas mientras sostiene una libreta sobre su cabeza; ha escrito: “¡Miente!”, en grande.

—Estás mintiendo. ¿Verdad? —pregunté mientras mantenía fija mi mirada en la libreta de Mei.

No obtengo una respuesta inmediata. Espero más tiempo, pero es en vano. Opto por dar la vuelta y retirarme. Ya he perdido mucho tiempo.

—¡Está bien! ¡Lo diré! —se decidió en cuanto se percató de que me retiraba—. ¡Pensé que si tenía una chica linda a mi lado, podría hacerme más popular con más chicas con el tiempo! Pero no fue así.

—Así que solo querías jugar un poco con ella, ¿no? —Me giré para mirarle, seguía con la cabeza baja, pero podía notar en mayor medida su frustración.

Tal vez las chicas me hayan engañado entre otras cosas, pero, aun así, quiero creer que ellas son más que algo con lo que se pueda jugar, ¿no? Si no es así, no tendría caso que me sienta mal por mi situación.

—Lo siento, no te ayudaré —le miré y hablé con desdén—. Si realmente hubieras sentido algo por esa chica, no tendría problemas en ayudarte, pero ese no es el caso, así que déjalo ahí. Si salías con ella por un simple juego, no es diferente a lo que ella hizo. Adiós —me despedí con rudeza y retomé mi retirada.

—¡Te pagaré! —imploró con desesperación.

Su tono de voz es lo suficientemente angustiante para hacer que gire mi mirada de nuevo hacia él. ¿Qué ha pasado para tenerlo así? ¿O es que acaso es alguien que se ha obsesionado mucho por esa chica? Él admitió que la usaba para ser popular y Mei dice que no la ama. Como sea, seguir este camino solo sería una pérdida de tiempo.

—Así déjalo —me acerqué a él para tomarlo por el hombro—. Si alguna vez te enamoras de verdad de alguien, te ayudaré, pero deja eso. ¿Sí? —Traté de ser un poco más amable.

No hay más palabras, empiezo a retirarme, esta vez no intenta detenerme. Aunque se ve así de mal, no creo que es algo por lo que él deba llorar; aunque al final no estoy en posición de decirlo. Soy tan arrogante.

—¿Estás bien con esto? —me preguntó Mei, quien va saliendo con tranquilidad de entre los arbustos.

Continuó caminando y Mei me sigue el paso. Mei se coloca su pulsera. Yo sigo meditando mi acción y el porqué está así ese chico. Sé que no me debería importar, que es una pérdida de tiempo, pero mi mente sigue dándole vueltas.

—No lo sé —tardé, pero me animé a contestarle—. Tal vez no tenga la mejor de las experiencias con las mujeres como pareja, pero al final, sé que valen más que únicamente un interés insignificante como ese, sino —detuve mi caminar—. me odiaría a mí mismo, por las lágrimas que alguna vez lloré, por mis sentimientos no correspondidos o traicionados.

Mei, que detuvo su caminar para escucharme, puso su nudillo en su barbilla para analizarme detenidamente.

—¡¿Qué sucede?! —Su extrañeza me sorprendió.

—Nada importante —me contestó muy alegre y sonriente.

Aparto mi vista del contacto visual que tengo con ella y continúo mi andar. Ella nota que se está quedando atrás y apresura su marcha.

—A todo esto, ¿cómo sabes que él mentía? —cambié de aires con esa pregunta.

No es como si hubiera creído plenamente en el cartel de Mei cuando hablé con ese chico. La situación era rara y, aun sin su ayuda, podría haber terminado en el mismo escenario, pero me interesa saber cómo es que Mei sabía eso. ¿Era intuición? ¿O fue magia? Se quitó la pulsera que bloquea su magia y, aunque me pese, Mei verdaderamente sabe usar magia. Mi propio cuerpo da fe de eso.

—Lo pude observar —se le escucha un poco triste—. Resentimiento y dolor, pero nada cálido, ni los rastros de que hubo amor. Puedo notar esas cosas con solo observar.

La seguridad en su voz hace que tenga curiosidad y giro a mirar hacia ella. Me encuentro con sus ojos rosados. Estos se encuentran ligeramente brillantes, observo hacia la muñeca donde se supone que debe estar la pulsera puesta y, efectivamente, ahí está. El brillo es muy tenue, así que debe ser por la iluminación del ambiente. Sus ojos son enigmáticos para mí.

—¿Tus ojos son naturalmente de ese color?

—¡¿Mis ojos?! —Supongo que se alteró por el cambio brusco en el tema—. Sí, lo son.

—¿Y qué hay del color de tu cabello?

—Sí, también es mi color natural.

Ya veo, en ese aspecto, ambos somos animales raros por tener colores peculiares en nuestro cabello y ojos. No pregunto más sobre el tema y no hablamos más después de esto en nuestro trayecto. Cambiamos nuestro calzado en el genkan y nos dirigimos a la entrada de la escuela. Haruka está de pie junto al portón de la escuela mientras utiliza su celular. Nos acercamos a ella.

—¿Todo bien? — Disimulo su curiosidad al permanecer observando la pantalla de su celular.

—Sí, Haruka. ¿Tú estás bien? ¿Acaso nos esperabas?

—Sí. No tenía mucho que hacer, así que decidí esperarlas. —permaneció con la vista en el celular, aunque se sonrojó un poco—. No quiero parecer entrometida, pero ¿Puedo saber quién es el misterioso fan?

¿Está preocupada? ¿O es simple curiosidad?

—Descuida. No tengo problemas con decírtelo. Yamaguchi Homare es su nombre.

—Ya veo —se mantuvo pensativa por un momento—. Te pidió que le ayudaras a causarle celos a alguien, ¿verdad? —Por fin me dirigió la mirada, su expresión parece indicar fastidio, pero se forzó a sonreír.

—¿Cómo sabes eso? ¿También te lo pidió a ti?

—Para serte sincera, sí, ya me lo había pedido a mí —se le ve agobiada—. Reconocí la caligrafía de la nota que recibiste. ¿Cómo te fue a ti? ¿Qué le contestaste?

—Que no le ayudaré con eso —dejé caer mis hombros y extendí mis brazos en el aire—. supongo que dijiste lo mismo. ¿Verdad?

Haruka sonríe, casi como si estuviera feliz, de que yo hubiera cumplido sus expectativas.

—Sí, su motivo no es muy bueno —dijo con ironía—. Aunque… — Parece que algo la puso ligeramente triste—. Escuché que esa chica es de otro instituto y tiende a jugar con los chicos. Realmente eso no me incumbe, pero al final siento algo de pena por él.

Haruka es buena persona, me pregunto si sabe el hecho de que ese chico salía con aquella chica solo para volverse popular. Aunque esta es información nueva para mí. No sé qué pensar sobre ese tipo de chicas. Preferiría evitar pensar en eso. No me gustaría interferir en esto, porque al final, podría terminar envolviéndome en muchos líos…


Siguiente capítulo

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Índice

Mi vida forzada como Sasaki Yui simplemente es un desastre. Cap 1. Escogiendo al protagonista.

Mi vida forzada como Sasaki Yui simplemente es un desastre. Prólogo.