Mi vida forzada como Sasaki Yui simplemente es un desastre. Cap 1. Escogiendo al protagonista.
Escogiendo al protagonista.
—Arata.
Hace mucho tiempo que no me sentía tan feliz. Me encuentro sentado en una banca en el parque de diversiones acompañado de mi linda novia. Me hace sentir bien el hecho de haber trabajado duro para tener una cita con Yuri. Sí, sí, efectivamente, Yuri es la mejor chica que existe. Nada que ver con el resto de chicas que me han tocado como pareja.
—¡Arata!
Yuri, que está sentada junto a mí, gritó. Es mi culpa debido a que me he perdido un poco ante mis ideas y olvidé contestar. Es una chica de muy buenas proporciones, de cabello negro y largo, sedoso y brilloso; lleva un vestido único de una pieza en color blanco que revela bien la delicada figura que posee. Sus mejillas están un poco rojas. Es inevitable que me pierda mentalmente cuando pienso en ella. Me alegra decir que llevamos dos semanas como novios, pero para ser sincero, he pasado más de seis meses rogándole para que fuera mi novia y ahora por fin estamos saliendo.
—¿Qué sucede, Yuri?
—¡Es que te estoy hablando y siempre haces lo mismo! ¡Te metes en tus pensamientos y me ignoras!
Tengo que admitir que incluso enojada se ve linda.
—Lo siento. Trataré de que no me pase mucho.
—¡Tonto!— me lo dijo mientras hacía pucheros—. ¡Venga, vamos a subirnos a más juegos! ¡Esto aún no termina!
Yuri se levanta de su asiento. Me da la mano y yo la tomo.
—¡Claro! —le respondí. Me levanto de mi asiento y voy con ella.
A estas alturas, ya nos hemos subido a la mayoría de los juegos disponibles en el parque de diversiones. Por otro lado, si todo va bien, para el final del día estaré besándola. Ese sería nuestro primer beso desde que salimos. Ya he imaginado la situación, no puedo evitar emocionarme de solo imaginarlo. De hecho, tengo preparado un regalo para ella. Se trata de un collar con un dije en forma de corazón. Planeo dárselo cuando subamos a la noria. Considerando el plan que hay para hoy, ya debería ser hora de irnos dirigiendo a esa atracción.
—Yuri, subamos a eso de ahí.
Le señalé el juego y ella asintió con la cabeza. Se le ve bastante feliz. Nos pusimos en marcha. Mientras caminamos lado a lado, Yuri se ha decidido a tararear un poco. Es un espectáculo muy agradable para mí cada vez que hace eso. Lo que tararea es la canción temática del parque.
—Yuri.
Ya estando dentro de la cabina de la noria. La llamé por su nombre. Eso coincidió, de manera involuntaria, con que la iluminación del parque empezó a ser encendida. Eso se debe a que la luz solar empezó a ser escasa por la entrada de la noche. Desde aquí arriba se puede ver un espectáculo de luces que está acompañado por el personal del parque. Es un ambiente muy divertido el que tienen.
—Dime, Arata —se giró para mirarme y me regaló una agradable sonrisa.
Ella estaba viendo hacia afuera, observaba el espectáculo de luces. Eso fue hasta que la llamé por su nombre.
—Gracias por ser mi novia. —Al verla, sentí una calidad en mi corazón que me inspiró a decirle eso.
—¡¿Qué dices en este momento?! ¡Idiota!
Yuri protestó, al mismo tiempo, no pudo evitar sonrojarse, cosa que era bastante notoria en ella. Evitó el contacto visual conmigo y se mantuvo observando hacia otra dirección. Realmente es linda.
—Quiero darte esto —estiré mi brazo para entregarle un presente.
Durante la cita, llevaba oculto en mi chaqueta una caja de regalo, me fue un poco complicado el no maltratarlo por accidente durante todo el día. Yuri toma la caja y la observa atentamente. Se toma su tiempo hasta que decide abrirla. Ella se fija en el interior, parece sorprendida y feliz. Se animó a sacar el collar del interior de la caja.
—Es muy bonito, Arata. Gracias —expresó su gratitud mientras enseña el collar con una mano.
—Yuri, realmente me gustas —confesé mis sentimientos actuales.
Yuri sigue sonrojada desde hace rato, pero esta vez lo está manejando de diferente manera. Se mantiene firme.
—¿Arata, me ayudas a colocármelo?
—¡Por su puesto!
Yuri me entrega el collar y, en consecuencia, me da la espalda. Empieza por acomodar su cabellera. ¡Fuera de mí, pensamientos impuros! ¡Se ve tan hermosa! Logró resistir y procuro colocar el collar con cuidado.
—Arata.
—Dime, Yuri.
—¿Por qué te gustó? —preguntó con bastante interés.
He terminado de ajustar el collar; ella no se gira hacia mí de inmediato. Quiere mi respuesta.
—Eso es fácil. Es debido a que eres hermosa, inteligente, eres buena persona. Lo cierto es que me enamoré de ti a primera vista.
Siempre me pongo nervioso con este tipo de preguntas. Sé que la quiero, por muchas razones, pero en cuanto recibo la pregunta de imprevisto, simplemente me bloqueo. Opte por una respuesta sencilla.
—¿Hay algo más? —preguntó con insistencia.
—¿Eh? Bueno, si me lo preguntas así, no sé qué más responderte en este momento.
Preferí ser honesto antes de decir alguna tontería.
—Ya veo… Nuevamente, gracias por el collar, Arata.
Ella giró su posición hacia mí, me miró a los ojos y me sonrió de nuevo, pero lo sentí un poco diferente, ¿será que no contesté de manera correcta? Aunque, también, contestar algo más, aún me hace sentir un poco de vergüenza.
La noria continúa con su movimiento. Yuri regresa a ver hacia el horizonte. Llega el momento en donde nosotros estamos en el punto más alto. Siento un poco de nervios. En cambio, Yuri parece tranquila. ¿Tiene idea de mis intenciones? ¿Ella espera que haga algo? ¿Ella piensa que debo actuar de una manera en específica? ¡Estos pensamientos me están matando! ¡Vamos, actúa Sasaki Arata!
Decido acercarme con tranquilidad, al menos lo intento. Me siento al lado de Yuri. Supongo que nota mi presencia. Me percato de la intención de querer voltear a verme, pero se contiene. Me acerco un poco más para alcanzar su mano. Me estiro y la alcanzo. La he tomado por el dorso de la mano, al menos por un momento, ella la retira. ¡Mi corazón se ha acelerado a mil por hora! ¡No le gustó que lo hiciera! ¡Espera! Ella ha girado su mano y ahora es su palma la que me entrega.
—¡¿Qué esperas?! ¡Esto es vergonzoso! —Protestó con una voz temblorosa, al mismo tiempo que trataba de sonar firme.
No lo pienso más. Tomo su mano y entrelazamos los dedos. Yuri continúa mirando hacia el horizonte. Puedo sentir el calor de su cuerpo. ¿Debería besarla ahora? ¿Está bien que lo haga? Tal vez no voltea a verme por la vergüenza. Si es así, ¿es correcto que lo haga? ¡¿Qué hago?! ¡Yuri no es como las demás chicas! ¿¡Debo, no debo!?
La noria ignoró mi conflicto interno y ahora empezamos a bajar. ¡Maldición! ¡Lo pensé mucho! ¡Debí seguir mi plan original, y besarla!
En cuanto salimos de la cabina, nos dirigimos a un lugar más despejado. Ninguno de los dos puede decir algo. Aunque pude notar que Yuri tiene el rostro abochornado. ¡Debí hacerlo! ¡Soy tan estúpido!
Una vez en un lugar más despejado de gente.
—¿Estás bien?
Le pregunté eso debido a que, en cuanto llegamos a una banca, ella colapsó y se dejó caer de sentón.
—Sí, estoy bien. Solo tengo un poco de calor —cabizbaja y abochornada.
—Entonces, espera aquí, iré por bebidas.
—Gracias.
Voy por las bebidas tan rápido como puedo. En cuanto regreso, puedo notar que ella se encuentra revisando su celular. Parece que le ha llegado una notificación de algo, tal vez sea alguna de sus amigas. Es del tipo de chica que suele estar rodeada de varias amigas en la escuela, eso me complicó mucho las cosas cuando le pedí que fuera mi novia.
—Yuri, aquí estoy con las bebidas.
Le hablé para llamar su atención debido a lo concentrada que se veía.
—Llegaste. Gracias, Arata.
Extiendo mi brazo y le entrego la bebida. Ella la toma y la sujeta con ambas manos, se refresca con el tacto primero hasta que decide darle un sorbo.
—Ya me hacía falta. —expresó con satisfacción—. Arata… Lo siento, pero tengo que retirarme —meditó un momento y su semblante cambió al de uno de preocupación.
—¿Retirarte? ¡¿Sucedió algo?! —pregunté con preocupación.
—¡No es algo así de malo! —negó agitando una de sus manos—. Lo siento. Mi hermana menor se ha metido en un problema y necesito ir a ayudarla. En serio perdón por esto, Arata.
Su rostro expresa angustia. Inclina su cabeza hacia abajo.
—Entiendo. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?
Ante mi comentario, reacciona alzando su cabeza. Me mira, pero solo ha sido por un breve momento, ya que decide alejar su campo visual de mí.
—Bueno, sobre eso… —parece dubitativa—. Es un asunto que tengo que arreglar por mi cuenta. No es algo grave. Gracias por ofrecerme tu ayuda —agradeció e inclinó la cabeza.
—Está bien, pero si puedo ayudarte, me gustaría que me lo hicieses saber. ¿Está bien? —le insistí.
Levanta la cabeza. Vuelve a verme a los ojos, pero esta vez no aparta la vista con prontitud.
—Por su puesto, Arata.
De camino de regreso a la parada de autobuses, ella se mantiene en silencio. Va delante de mí y yo le sigo el paso. En el autobús, me siento junto a ella, mantiene sus labios cerrados; realmente es algo incómodo. ¿Qué habrá pasado? ¿Qué la tiene así?
—Te siento algo tensa. ¿Realmente todo está bien? —insistí en saber más sobre su situación.
—Sí, no es algo por lo que debas preocuparte tanto. Gracias por preocuparte por mí —dice con una mueca de amabilidad—. Solo estaba meditando unas cosas. Gracias, Arata.
—De acuerdo, Yuri. Si necesitas ayuda con algo, dímelo. Haré lo mejor de mí para ayudarte —le expresé mis convicciones.
—Gracias, eres muy amable.
Yuri ya casi llega a su destino. Antes de que decida bajar del bus, le digo que la acompañaré a casa. Me dijo que no era necesario. Insisto un poco más sin éxito. Lo dejo así para no ser una molestia. Se disculpa una vez más conmigo por terminar antes de lo planeado la cita. Se baja del autobús. Pensé que se iba a marchar de inmediato, pero ha esperado abajo, se despide conmigo agitando la mano, le correspondo. El autobús retoma su paso y solo observo cómo Yuri se aleja a la distancia. Un sentimiento me invade, como si algo no anduviera bien…
Al día siguiente, antes de clases. Planeó encontrar a Yuri de camino a la escuela como ya era costumbre. Me tiene preocupado su situación. Ayer la intenté contactar, no me contestó las llamadas que le hice después de despedirnos. Solo me escribió un mensaje diciéndome que se encontraba bien. Sigo preocupado, tal vez solo soy un dramático. Al menos quiero verla para comprobar que está bien y, justo ahora, me doy cuenta de que no me ha esperado para llegar juntos a la escuela. Tal vez llegue tarde a clases.
Me las he arreglado con atajos poco ortodoxos, pero he llegado justo antes de que dieran inicio las clases. Cuando entro al aula, puedo notar a Yuri hablando con algunas de sus amigas. En cuanto nota mi presencia, sale en compañía de ellas hacia el pasillo. Realmente no comprendo lo que está sucediendo, me quedo esperando dentro del aula para darle su espacio. Yuri regresa al aula justo al inicio de la clase, por lo que no puedo hablar con ella.
Durante clases puedo notar que algunas de las amigas de Yuri me miran entre ratos, es algo raro. Aunque no es la primera vez que pasa algo así. Las miradas en general se mantuvieron en mí de manera más incómoda cuando se supo que empecé a salir con Yuri, eso hace unas semanas.
La distancia entre mi novia y yo se ha mantenido todo el día, incluso en los periodos de descanso. Es notable la barrera que consigue con sus amigas; después de todo, es una chica popular.
—Lo siento, no puedo decir mucho. Deberías confiar más en ella —dijo mientras expresaba una muy notable molestia—. Adiós.
Hablé con una de las amigas de Yuri, esas han sido sus últimas palabras en nuestra conversación y se marchó. Ya sé que debería confiar más en ella, pero, también, esta situación es muy extraña. Mis nervios no han hecho más que incrementar con gradualidad desde ayer.
Para el final del día, en la última clase, puedo observar que Yuri usa su libro para ocultar el hecho de que está usando el celular. Ha estado casi todo el día así. Se ve preocupada. Cuando termina la clase y el profesor se marcha, observo cómo se apresura a guardar sus cosas. Hice lo mismo para alcanzarla. Contrario a mí pensar. Yuri se acerca a mí.
—Arata.
Se acercó a mí, se le ve consternada.
—Yuri.
Traté de ocultar mi nerviosismo, pero me fue complicado y fallé.
—Acompáñame —pronunció en voz baja, así como también miraba hacia ambos lados.
Asentí con la cabeza. Empieza a caminar y yo la sigo de cerca. Los demás alumnos solo observan la situación. Yuri me sigue guiando sin decir palabra alguna. Por fin puedo hablar con ella, pero no tengo el valor de pronunciar palabra alguna. ¿Me va a dejar? Pensé que todo iba bien ayer. ¿Entonces, por qué? Siento que el corazón se me va a salir del pecho. Hemos llegado a las escaleras que conectan con la azotea. Un lugar más privado. Se le ve nerviosa, con deseos de hablar, pero cuando parece que lo hará, se detiene a pensar. Yo tampoco tengo el valor para hablar y solo soporto en silencio la espera.
—Yo… —Se detiene nuevamente para pensar—. Yo sé que esta situación es muy rara. Lo siento mucho, sé que te he hecho pasar por mucho. Pero, te aseguro que no tienes que preocuparte. Una vez que pase todo este asunto, todo será como antes. Lo prometo.
Se inclina ante mí como disculpa. ¿Qué es esto? Creo que no me ha dejado. Eso me alivia un poco, pero esta situación aún me tiene nervioso. Es casi como si no se comportara como ella misma. ¿Qué la tiene así?
—Por un momento pensé que me ibas a dejar.
—No lo haría. siento haberte preocupado tanto.
Puedo notar que se sonrojó un poco cuando dijo que no lo haría. Eso ha elevado mi seguridad un poco.
—¿Al menos me dirás que es lo que te tiene así?
—No puedo. En serio que no puedo decirlo. Sé que pido mucho al pedir que confíes en mí. Pero, por favor, hazlo.
No sé qué pensar. ¿Por qué no me quiere decir? ¿Tendré que averiguarlo por mi cuenta?
—Está bien. ¿Vamos a casa juntos?
—Lo siento. No puedo hoy.
Otra vez se disculpa. ¿Cuántas veces van ya?
—Entiendo. Regresaré por mi cuenta. Te veo mañana.
—Por su puesto. Gracias por entender, Arata.
Me pongo en marcha hacia la salida de la escuela. De camino puedo notar a las amigas de Yuri teniendo conversación entre ellas. Tal vez solo estoy loco, pero podría asegurar que me están vigilando. Salgo de la escuela y me alejo un poco. No obstante, decido regresar al interior de la escuela por medio de, uno de mis poco comunes, atajos. Subo sobre una pared y permanezco arriba.
Empiezo a caminar sobre el muro. Me decido a buscar a Yuri. Suponiendo que me querían fuera de la escuela, ¿por qué y para qué? Tal vez piensan que es más fácil controlar mi ubicación. Podrían usar a sus amigas para llevarme a algún lado, pero no somos tan cercanos, eso sería raro. Usar a mis amigos creo que no era viable. ¿Entonces? ¿Qué tendría que hacer en la escuela? Lo que sea, tengo que hacerlo rápido. Creo que tengo una idea.
Recordando cómo sentía las miradas en mi espalda, provenientes de las amigas de Yuri. Decido buscarlas. Notando el patrón de donde se encuentran. Es casi como si no quisieran que yo vaya a la parte trasera de la escuela. Realmente estoy loco. Solo iré a inspeccionar, si no encuentro nada, me iré y le pediré disculpas a Yuri. Es solo que los nervios me matan.
—¡¿Por qué eres tan idiota?! ¡Te dije que no quería verte de nuevo!
Realmente está aquí. Estoy escuchando a la distancia. Mi corazón está a punto de matarme, pero lo que escucho es una discusión. ¿Es solo eso, verdad? ¿Yo soy su novio, no puede ser una infidelidad, verdad?
—Pero igual has venido a verme, ¿o me equivoco?
Es cierto, ella decidió hacerlo. ¿Pero hay un motivo para eso, cierto?
—Ya te lo expliqué y no quieres entender.
Protestó con enojo. ¡Ya deja en paz a Yuri! No puedo intervenir, ya es malo que esté aquí.
—Era tan fácil como no venir. Así lo has deseado.
—Es que yo… yo…
¿Si ella tenía esa opción, por qué no lo hizo? Yuri tartamudea. No es capaz de responder. ¿Realmente lo decidió así? Mis manos empiezan a temblar…
—Eres una chica muy linda, me gusta cuando tus mejillas se sonrojan de esa manera…
No hubo una reacción de Yuri. ¡Me asomo desde mi escondite!
¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO AQUÍ?!
¡Al observar la escena, veo que ese tipo está besando a Yuri! ¡Ese bastardo la tiene contra la pared! Lo peor de todo es que ella no se resiste y le corresponde. Salgo de mi escondite. Camino unos pasos hacia delante mientras mi ira se empieza a desbordar. Cuando me acerco lo suficiente, ellos reaccionan a mis pisadas.
—¡Arata!… ¿Qué haces…?
—¡¿Quién eres tú?!
Se separaron del beso que se estaban dando. El rostro de Yuri denotaba miedo y sorpresa. Escuché que ella habló, pero se detuvo a media pregunta. Mientras, el chico con el que está, solo se mantiene curioso ante mí.
—Bueno, verás, él es mi novio —respondió mientras agachaba la cabeza.
Yuri no pudo mirarme a los ojos. Dijo que soy su novio. ¿En serio lo soy? ¡Qué estupidez!
—¿Entonces no era mentira que tenías novio? —preguntó a Yuri con curiosidad.
Ese sujeto se acerca a mí y me toma por el hombro.
—Bueno, espero que no me lo tomes a mal. La verdad es que esta chica y yo hemos estado pensando en salir desde hace algún tiempo y por fin pudimos estar juntos. Siento pena por ti, pero así son las cosas.
—¡Yamato! ¡Sabes que así no son…!
Yuri se enmudece. Mi puño se encaja completamente en el rostro del chico. Es un golpe lo suficientemente fuerte que, de paso, lo empuja hacia atrás; cae de espalda. La sangre no tarda en hacer acto de presencia.
—¿¡Estás bien, Yamato!?
¿Recuperaste el habla por la preocupación hacia ese chico? Se acerca a él y empieza a revisarlo, saca un pañuelo y lo usa para limpiar la sangre de la nariz de él.
—Sí, estoy bien, no tengo problemas con esto, acabo de robar a su novia.
¡Este bastardo! Doy un paso hacia delante.
—Yo… no es cierto lo que dice. Yo no sé qué decirte. Yo-yo lo siento, Arata.
Yuri no voltea a verme y sigue cuidando de ese idiota en el suelo.
—¡Ja, ja, ja, parece que Yuri realmente me quiere a mí!
—¡Ya cállate, Yamato!
Yuri le grita que se calle, pero no deja de revisarlo. En cuanto a la actitud de ese idiota, da asco, haciéndose el chico genial. ¡Lo golpearé hasta hartarme! Me acerco al tipo que aún está en el suelo. Siento los pies pesados, pero eso no evita que dé el primer paso. Estoy listo para acabar con él.
—¡Es suficiente, Arata! —grita con la voz nerviosa.
Yuri se coloca en mi camino, me detiene con sus brazos abiertos para hacer de un escudo para él. ¡Esto solo hace que mi ira se incremente más!
—Sé que debes estar enojado, pero él no es a quien debes dirigir tu ira. Soy yo la culpable de hacerte esto. Lo siento tanto, Arata.
Su postura es firme, sus ojos expresan tristeza. No tengo intenciones de oír sus palabras, ya me han mentido. De nuevo doy un paso hacia delante, por lo menos esa era mi intención, pero una cachetada hace contacto en mi rostro y me detiene.
—¡Detente, Arata!
Al observar la mirada firme de Yuri, mis pasos se detienen, y mis ojos empiezan a quebrantarse.
—No era mi intención lastimarte, pero, por favor, detente. No era mi intención hacer esto, pero sucedió. Lo siento por no poder manejar la situación de mejor manera…
Ella continúa diciendo más palabras, pero mis oídos ya no quieren escuchar. Mi mente queda en blanco por un momento sin saber en qué pensar, solo retrocedo, doy la vuelta y me voy mientras mis lágrimas empiezan a fluir. De reojo puedo observar cómo ella se queda pensando un segundo y después reacciona para ir a ver cómo está ese chico en el suelo.
Después de lo sucedido, me dirijo a casa. Hay personas que se me quedan observando, debe ser por el rostro que tengo en este momento. Algunos se me acercan para ver cómo estoy, pero la garganta me duele mucho por el lamentar retenido. Así que simplemente me voy sin darles una respuesta y al final continúo mi camino de regreso a casa.
Debido a que vivo solo, las luces de mi departamento están completamente apagadas, es perfecto para el estado mental que tengo en este momento. Tiro mi mochila al suelo, me quito los zapatos y voy directamente a mi habitación, me tiro en la cama y empiezo a dejarme llevar por mis penas.
Hace un tiempo, cuando ingresé al instituto. Conocí, de vista, a Yuri. En ese momento ella me pareció una hermosa chica. Ella fácilmente entró como una de las más grandes bellezas de la escuela, nunca creí tener una oportunidad con ella, pero un día… Un día ella se me acercó. Yo había tenido un incidente y me había tropezado por las escaleras, se aproximó a mí con su gentil voz y me preguntó si estaba bien. No conforme con eso, me acompañó hasta la enfermería, aunque yo estaba perfectamente bien. Después de eso hicimos una conexión; le gustan mucho las flores, sobre todo las violetas, le gusta el chocolate, pero tiende a empalagarse muy pronto, le gustan mucho los gatos a pesar de que ella es alérgica a los gatos, su color favorito es el morado, en general tiende a preferir los colores brillosos, es alguien que no soporta las cosas muy calientes en su lengua, cuando se sonroja tiende a mirar a la derecha, es alguien que pone expresiones fáciles de leer cuando está feliz o muy preocupada. Ella amó la prenda que le compré hace una semana que la llevé de compras, ella es muy hermosa cuando sonríe…
¡Maldita sea! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡¿Qué hice mal como novio?! ¡¿Es que acaso no fui suficiente para ella?! ¡¿Acaso esto fue un juego desde el principio?! Mis lágrimas caen a cántaros, mi nariz moquea, pero eso no impide que dé un grito para mí mismo, uno tan fuerte que hace que me duele la garganta. No solo es ella, antes y antes, y antes. ¿¡Por qué no soy lo suficientemente bueno para alguien!? Siempre termino siendo dejado, ¿es que acaso no valgo nada? Abrazo la almohada tan fuerte como me es posible. Continúo llorando hasta quedarme dormido.
Me despierto. Siento una pesadez en mi cuerpo, también un gran dolor es notado en mis brazos. Observo el reloj despertador que marca las 6:30 de la mañana. Ya veo, entre mis pensamientos me quedé dormido mientras lloraba hasta el amanecer. Mis brazos duelen, por lo mucho que abracé la almohada, la abracé tan duro que mis brazos están entumecidos.
Como sea, por hoy no pienso ir a la escuela, me quedaré en casa. Ya estoy más tranquilo, pero, no es la primera vez que me pasa esto, para ser honesto, siempre es así con todas las chicas. Ya no sé si lloro porque fui engañado o por mi esfuerzo que al final no valió la pena… Soy patético.
No sé a qué hora llegué a casa, ni cómo pude pasar tanto tiempo así. Creo que la quería más de lo que pensaba. De momento no me siento capaz de llorar más, pero no quiero ir a la escuela. No quiero tener que verla. Por ahora me quedaré a jugar videojuegos. Últimamente, no me he conectado en “Aura y Umbra”. Un MMORPG que yo comencé a jugar hace años, pero por juntar dinero para gastar junto a Yuri no me había conectado, así que hoy aprovecharé. Parece ser que nadie de mis amigos está conectado tan temprano, incluso los chicos que suelen trasnochar no están hoy. Bueno, haré misiones por mi cuenta.
La mañana y la tarde pasan así, me ha dado un poco de hambre, recuerdo que tenía que hacer las compras. Hubiera preferido no tener que salir a la calle hoy, pero no podría soportarlo mucho tiempo más. Además, en la nevera solo tengo uno que otro postre, no es suficiente para mí, así que decido salir a una tienda 24 horas para ir a conseguir lo que necesito.
—Gracias, vuelva pronto.
Después de salir de la tienda de conveniencia y comprar las cosas para cocinar, me dirijo a un parque cercano para tomar un poco de aire fresco y beber algo.
—El cielo ya está teñido de naranja.
Me digo a mí mismo. Es un lugar bastante solitario por aquí.
—Venga, por favor, no seas tan malo.
—No lo soy, pero era algo que tenía que hacer…
Era un ambiente solitario y tranquilo, por lo menos hasta que escuché a una pareja que se alcanza a ver a lo lejos. Están caminando mientras entrelazan los brazos, se dirigen a los columpios, ella toma asiento y él empieza a empujarla mientras ella ríe alegremente. No pude evitar escupir por su suerte y empiezo a maldecir la mía.
Casi me levanto de la banca que yo estoy ocupando para irme, pero una situación ha llamado mi atención: una chica, de cabello rosado, se ve ligeramente menor que yo, va vestida como… ¡¿Una bruja?! ¡¿Será un cosplay de cabello rosado?! Puedo decir que es linda, pero con mi puta suerte con las mujeres, será mejor no intentarlo nunca más. Solo observo la escena, ella está acosando a esa pareja de ahí mientras se oculta detrás de un árbol; está inclinada de una manera en la que podría mostrar algo importante, lleva un vestido muy revelador.
Solo continúo bebiendo mi bebida. Esa pareja se ve con intenciones de irse, continúan hablando, hasta que por fin se marchan. Esa chica del cosplay también ha empezado a moverse. Creo que mi momento de tranquilidad podrá regresar después de eso. La pareja ya se ha alejado. Esa chica del cosplay empieza a caminar por el camino que cruza enfrente de la banca en la que estoy sentado. Ella pasa frente a mí sin siquiera mirarme, yo solo trato de mirar a otra dirección, cuando noto que se le cayó una decoración en forma de corazón de su cosplay o lo que sea. No tengo nada contra ella, así que le diré sobre lo que se le acaba de caer.
—Oye, chica cosplay. Se te cayó algo de tu ropa.
Ella me observó con intriga, a lo que la chica peli rosa se quedó pensando un segundo, reaccionó y vio la dirección que le estaba señalando con la mano.
—Este… gracias —con voz nerviosa y entrecortada.
Ella se dirige a recoger la decoración en forma de corazón que se cayó de su ropa. Realmente no me fijé qué era en profundidad, pero solo le dije por si era algo importante para ella. La chica cosplay se toma su tiempo, hasta que por fin recoge el objeto. Se levanta y mira hacia mi dirección. Se le ve con intenciones de querer hablarme. ¿Acaso está reuniendo valor para declararme su amor o algo así? Se ve dudosa…
—¿Estás bien? —Se animó a hablar, se le ve nerviosa.
—Sí. Gracias.
Le respondí de manera en que yo pudiera evitar relacionarme más con ella.
—Es que… ¡¿Cómo decirlo…?! —insiste en hablar conmigo, pero sigue dudosa.
—Parece que tienes problemas amorosos. Te ves muy mal —lo dice con tal seguridad…
—Hija de puta.
Mi cuerpo y mi mente reaccionaron automáticamente ante su comentario.
—Bueno. Ya veo, tienes la cara y el lenguaje de un vago. Entiendo que tengas problemas con el amor —su tono de voz ahora es arrogante.
—Yo solo te hablé por lo que se te cayó. Por lo demás, prefería evitar contacto contigo.
Me levanto de la banca, le doy la espalda y empiezo a tomar el camino por donde vine.
—Ya veo, recientemente has estado llorando. Te rompieron el corazón.
Al pronunciar esas palabras, yo giro para contestarle, pero no puedo; la razón, es porque me perdí en la mirada de esa chica. De sus ojos emanaba un extraño y ligero brillo rosado.
—Tienes mala suerte con las mujeres, pero temo que no solo es debido a ellas, también es parte de tu actitud —incrementa la arrogancia.
Esta chica idiota cerró los ojos y con una mano en la cintura, al mismo tiempo que la otra mano arriba, a la altura de su rostro; empezó a mover el dedo índice, haciendo movimientos de negación de izquierda a derecha. Todo como si de un sermón se tratara.
—Te has esforzado mucho, pero…
¡¿Qué mierda está diciendo?!
—¡¿Pero qué?! No me vengas con estas estupideces, las mujeres son unas perras, sobre todo las mujeres bonitas. Todas solo se interesan en las cosas materiales. Una vez que se dan cuenta de que ya no les sirves, te terminan botando. ¡No importa que tanto hagas! ¡Jamás serás suficiente!
—¡Eso no es cierto!…
Me contesta firmemente, pero mi ira no le permite continuar con su oración.
—Mejor cállate, tú también has de ser como todas las demás. No entiendo cómo sabes de mi situación, pero no vine aquí para hablar de estas estupideces.
—Viniste a apaciguar tu corazón —grita para luego verme con lástima.
—No tengo interés en esto. Ya me decidí que las mujeres no valen la pena.
Doy la vuelta para seguir por mi camino… ¡Agh!
—¿¡Cómo puedes decir eso!? ¿¡Tienes a la gran bruja del amor, Mei, tratando de ayudarte y tú te vas por tu cuenta!? —exclamó muy alterada.
La muy estúpida me ha tomado por el cuello y empieza a ahorcarme. Me libero de ella y la señalo con el dedo índice…
—¡Maldita perra! ¡¿Qué pretendes?! ¡No pienso confiar en una loca en cosplay con cabello tan raro diciendo menudas estupideces!
—¡¿Qué te pasa, imbécil?! ¡Te dejé pasar los primeros insultos porque tienes un corazón roto, pero ahora es realmente una falta de respeto!
¡Esta loca se me arroja a darme golpecitos con las manos, yo solo la detengo sujetándola! Empezamos a forcejear.
—¡¿Respeto?! ¡Mis bolas! ¡No pienso creer en una loca como tú y menos en una mujer bonita! ¡De seguro tienes otros intereses detrás de todo esto, tú y la gran loca del amor se pueden ir a la mierda!
—¡Serás desgraciado! ¡¿Tienes muchos problemas con las mujeres, eh?!
—¡Las mujeres son una mierda! ¡Pretenden ser lindas, pero cuando ya no les eres útil, te tratan como mierda!
—¡Es que tú eres un estúpido que no entiende!
—¡La que no entiende eres tú! ¡No puedes llegar y fingir conocerme cómo para decir eso!
—¡El poder del amor me da vida, yo sé de lo que hablo!
Me grita mientras seguimos forcejeando. Esa última oración me hizo replantearme las cosas. Me da pena esta chica idiota.
—¡Por favor, ya no digas más estupideces! ¡Por experiencia personal, será mejor que evite hablar con una chica como tú!
—¡¿Cómo?! ¡¿Te refieres a que soy bonita?! ¡¿Es que acaso tienes problemas con eso?!
Sus estupideces hacen que nuestro forcejeo se detenga, damos un paso hacia atrás…
—Sí. No hay manera de que una chica se me acerque solo porque sí. Solamente debes ser otra perra como las otras.
—Ya veo… —medita un momento—. Entiendo, ¿podrías dejar de llamarme perra?
—Oblígame, perra.
Ella puso una expresión de enojo y apretó su puño.
—Quería hacerlo por las buenas, pero tú necesitas una buena lección, idiota.
Los ojos de esa chica se encendieron en un fulgor rosado y levantó su mano, extendiendo sus cinco dedos, apuntando hacia mí.
—Entonces te castigaré así. ¡Si tanto odias a las mujeres, te convertiré en una!
¡Un aura rosada me empieza a envolver!
—¡¿Qué haces desgraciada?!
—Te condeno a convertirte en una chica linda —su voz expresa desdén y confianza.
—¡¿QUÉ ESTUPIDECES DICES?!
¡Parece que la luz rosada envuelve todo mi cuerpo! ¡Mi cuerpo se siente distinto! Observo hacia abajo para ver lo más posible de mi persona. ¡Puedo notar dos grandes cosas sobresaliendo de mi pecho! ¡Son pechos de mujer!
—¡¿Qué me hiciste perra?!
¡Una voz muy femenina salió de mi boca!
—Lo que dije. Te convertí en mujer —cruza los brazos y habla como si hubiera ganado.
¡Está loca, lo dice como si fuera algo normal! Mi cuerpo empieza a debilitarse.
—Tu cuerpo empezará a quedar cansado por el momento. No solo he cambiado tu cuerpo externamente, también recibirás un cambio interno, así que por ahora, yo te llevaré a casa…
Mi cuerpo empieza a sentirse muy cansado, mi vista se pone borrosa. Trato de sujetar mi cabeza. No alcanzo a escuchar todo lo que dijo esa loca. Caigo de rodillas y, en consecuencia, me tumbo en el suelo. Lo intento, pero no soy capaz de ver de nuevo hacia esa idiota.
—Des-gra-ci-ada.
Así mi cuerpo llegó a su límite pronunciando esta última palabra.
Siguiente capitulo:

Comentarios
Publicar un comentario