Mi vida forzada como Sasaki Yui simplemente es un desastre. Cap. 2. Y el protagonista lanzó los dados.
Y el protagonista lanzó los dados.
¡Ah! Me duele la cabeza, mi vista está algo nublada y me siento algo mareado. Quiero sostener mi cabeza, pero… ¡¿No puedo?! Una vez mi vista se va aclarando, puedo notar que estoy amarrado a una silla en mi casa.
Puedo escuchar unos pasos acercándose lentamente, son pisadas ligeras, se aproximan desde detrás de mí. Giro mi cabeza para ampliar el alcance de mi vista, puedo observar el rostro de una chica. ¡Ah, ya recuerdo! ¡Es la chica loca del cosplay y cabello rosado! ¡Y eso no es todo! Ahora que lo recapacito, observo hacia mi pecho. ¡Efectivamente! ¡Es el pecho de una mujer! No solo eso, ¡siento mi entrepierna muy rara, como si faltara algo! La chica por fin se pone enfrente de mí y me observa directamente a los ojos.
—¿Por… por fin te has calmado? —pregunta con una voz casi inaudible y titubeante.
—¿¡Cómo voy a estar calmado!? ¡Ahora libérame! —exigí.
—¡No lo haré! ¡De seguro, en cuanto te suelte, me tratarás de matar de nuevo! —exclamó, mientras cerraba sus ojos y abrazaba sus hombros.
—¡Obvio que no lo haré! ¡Primero tengo que hacer que me regreses a la normalidad! —grité mientras traté de escapar sin suerte.
—¡Maldito, me quieres matar! —Sus ojos se rompieron en miedo y empezó a llorar.
—¡Eso es obvio, me has convertido en una mujer! ¡Apúrate y regrésame a la normalidad!
—¡No lo haré! ¡Si lo hago, me vas a matar! Es mejor que te dejé así —se hace bolita y se acurruca en el suelo.
¡Esta maldita niña! No conseguiré nada si sigo alterado. Respiro profundamente para tranquilizarme.
—Está bien, no lo haré, pero ¿me podrías regresar a la normalidad? Por favor —le comuniqué con voz más relajada.
—¡No lo haré, de seguro tratas de engañarme! —cierra los ojos y lleva sus manos a sus orejas para evitar escuchar más.
—En serio. Prometo que no te lastimaré —insisto—. Pero en todo caso, ¿por qué me has convertido en mujer?
—Bueno, sobre eso, solo actué por instinto y lo hice —continúa hecha bolita y rueda para darme la espalda.
¡Perra! ¡No puedo decirle lo que pienso! ¡Debo contenerme!
—Ya veo, bueno. Ahora, ¿por qué no me regresas a la normalidad? —Mantengo la calma.
Gira de nuevo en su estado bolita. Ella me mira cuidadosamente, a lo que se mantiene pensativa sobre si creerme o no. Supongo.
—Venga, te juro que no te lastimaré —casi rogando—. Una vez que regreses mi cuerpo a la normalidad y me hayas desatado, esto quedará en el pasado.
Los ojos de ella expresan duda, pero, finalmente, se decide a ponerse de pie. Se para firmemente ante mí.
—Está bien, creo que me he pasado un poco contigo. Perdón —el tono de su voz suena convincente.
—Sí, descuida. Yo también lo siento. He dicho muchas cosas, discúlpame.
Creo que también me he pasado con ella. Una vez que ya nos hemos disculpado, ella extiende su mano hacia enfrente, sus ojos empiezan a llenarse de fulgor rosado y una luz rosada empieza a cubrirme como la vez anterior. Cierro los ojos y puedo sentir un gran calor envolver mi cuerpo. Una vez abro los ojos, puedo observar que la bruja tiene una cara azulada con una expresión de preocupación. Giro mi vista hacia mi pecho, aún tengo cuerpo de mujer.
—Pensé que me ibas a regresar a la normalidad —mantengo la calma, lo dije de manera gentil.
¡Se inclina a modo de reverencia hacia mí! ¡No, no, no! ¡Siento que sudor frío empieza a empapar mi espalda!
—¡Realmente lo siento! ¡No es posible que yo te regrese a la normalidad! —Grita en pánico.
—¡¿Qué?! —pregunté en voz baja.
—No - es - posible - que - yo - te - regrese - a - la - normalidad…
Se mantiene con la cabeza baja. Su voz es carente de vida.
—¿Qué? —pregunté, casi de manera automática.
—No puedo…
Ni siquiera hace el intento de acabar la frase. Algo se ha roto dentro de mí y explota.
—¡¿Cómo que no es posible que regrese a la normalidad, maldita?! —Grité mi queja.
Se levanta de la reverencia, su rostro luce muy mal. Su mirada es vidriosa. De repente se escucha el sonar de una llamada telefónica, creo que es del teléfono de esa chica. Revisa su bolsillo, toma el teléfono y, en cuanto ve la pantalla, se asusta. Incluso parece pensar en si contestar, pero se ha animado a hacerlo al final.
—¡Eh! ¡Dime algo! ¡No me ignores, maldita loca!
Ella ignora mis palabras mientras su rostro pone una expresión azulada, incluso más que la que había puesto momentos atrás. Asiente a lo que le dicen por el celular múltiples veces. Una vez que ella cuelga, me mira con ojos a punto de explotar en llanto.
—Eran mis superiores —su voz es quebrada.
—¿Superiores? —pregunté con intriga.
Ella asiente con la cabeza y continúa con su diálogo…
—Me han dicho que no es posible que regreses a ser hombre. Ellos revisaron la información que les di mientras tú estabas inconsciente y creen que deberían revisar esto en persona, pero que no tienen muchas esperanzas de que regreses a la normalidad por un tiempo. —explica y se queda de pie, inmóvil, mientras la vitalidad la abandona.
—¡Espera! ¡¿Qué tratas de decir?! ¡¿Qué continúe así?! ¡Sabes que soy hombre! ¡Tengo que ir a la escuela mañana! ¡Mis padres preguntarán por mí! ¡No puedo verlos de esta manera! ¡¿No es extraño?! ¡Es imposible que yo continúe así!
—Mis superiores dijeron que se van a encargar de toda esta situación —sin un ápice de vida.
—¡¿Cómo quieres que crea eso?! —Grité mi queja.
—Mis superiores tienen bastantes influencias, esto no sería un problema para ellos.
Se deja caer al suelo debido a la presión, queda de rodillas y con el trasero en el suelo. Mi cuerpo empieza a temblar.
—Será por poco tiempo, ¡¿verdad?! O mejor aún. ¡¿Es un sueño, verdad?! ¡¿O una fantasía, una alucinación?!
Busco esperanzas. Algo a qué aferrarme. ¡Todo esto es muy surrealista! Ella pone una mirada sombría y observa hacia el piso.
—Esto es la realidad —dice decepcionada.
—¡¿Por qué me hiciste algo así?! —exclamé con ira.
—¡Lo siento! Cuando empecé a conjurar, actúe por instinto y no pude evitarlo —se reacomoda en el piso y mantiene la cabeza baja.
—¡¿Qué actuaste por instinto?! ¡¿Acaso eres un animal?!
—Lo siento.
¡Vaya mierda de problema que es esto! No sirve para nada hablar con esta idiota sobre eso. Aun así, debo intentarlo.
—¡¿Ahora, qué se supone que va a pasar?! —pregunté por más información.
—Mis superiores quieren hablar contigo.
¡Por fin, algo más de información! Ella levanta un poco la cabeza, pero no me dirige la mirada.
—¡¿Dónde y cuándo?! —pregunté con bastante interés.
—Mañana, a primera hora, en una de sus sedes en Shinjuku —expresó de manera nerviosa.
—¡¿“Una de sus sedes”?! —pregunté incrédulo de lo que oí.
La chica del cosplay asintió con la cabeza. Su mirada expresa ansiedad. Parece que el tren de la angustia la sigue llevando. Su mirada se transforma en una expresión sin vida, creo que su alma está saliendo de su cuerpo. En cuanto a mí, realmente espero que esto sea un sueño o que mañana tenga solución. Es muy surreal, pero los estímulos se sienten muy reales. Si esto es real, aún no se ha dicho la palabra definitiva, pero no puedo creer las cosas que me dice esta bruja estúpida. Y si es un sueño, con irme a mi cama a dormir podría ser suficiente. ¡Por favor, que sea un sueño o, en el peor de los casos, que mañana todo esté bien! En todo caso, debo seguir adelante.
—Oye, chica cosplay.
No reacciona. Tarda un poco, pero consigue recomponerse de alguna manera. En cuanto se recupera, cambia su expresión en señal de que algo le molesta. Se pone de pie y se me acerca.
—Deja de llamarme “chica cosplay”. Esto no es cosplay. Soy una bruja de verdad y ya te dije mi nombre. Soy la “gran bruja del amor, Mei” —dice muy orgullosa e inflando el pecho.
Hay que ser especial para poder decir ese tipo de cosas de tal manera en la que ella lo dijo. En su caso debe ser por falta de pudor y no por tener valor.
—¡No me mires expresando lástima! —protestó, al mismo tiempo se avergüenza por mi reacción facial.
—Bueno. Mei, ¿me puedes desatar ya? —Ignoré la presentación y continué.
—¡Oh! ¡Sí, claro!
Actúa como si lo hubiera olvidado. Ella acerca su mano a la cuerda y con un toque la cuerda afloja el amarre; esta cae al suelo y desaparece. Me levanto de la silla a la que estaba atado y observo hacia el piso. ¿Acaso esa mierda era magia? Cambio mi perspectiva para observar a la bruja. Se le ve como un animal dócil en este momento. ¿Olvidó tan rápido que la quería golpear? Ya a estas alturas me da igual casi todo. Me siento fatigado mentalmente. Solo quiero mi cuerpo de regreso a la normalidad. La bruja me observa con curiosidad, ya que no me ha quitado los ojos de encima.
—¿Qué sucede? —pregunté con pesadez.
—¿Cómo te llamas? —preguntó mientras inclinaba la cabeza de lado.
—Soy Sasaki Arata.
Mi mente colapsa por un momento. Es raro si lo digo con voz de mujer. Pero no hay de otra manera, es temporal. ¡Es temporal! ¡Es temporal! ¡Sí, temporal! Solo me queda suspirar.
—Arata… —agacha la cabeza un poco—. Lo siento.
—Sé que es tu culpa. No importa cómo lo veas, pero por ahora, déjalo así. Discúlpate cuando puedas arreglar esto.
Levanta la cabeza y me observa como si estuviera decepcionada. ¿Qué esperaba que dijera? Es su culpa.
—¿No eres muy arrogante sobre esto? Recuerda que también me insultaste —su expresión facial denota aún más decepción.
—Déjalo así. Ya no quiero discutir más esto por hoy —observó mi entorno—. A todo esto, ¿cómo supiste dónde vivo? Me desmayé en el parque. ¿Tú eres quien me trajo aquí?
—Sí. Soy yo quien te trajo a tu casa. Soy más fuerte de lo que piensas, te cargué sobre mi espalda —expresó de manera indiferente—. Y sobre cómo conseguí tu dirección, fue con ayuda del equipo de trabajo de investigación, ellos me dijeron tu dirección —menciona como si se trataran de cosas normales.
—¡¿Es que acaso son espías?! ¡¿Estafadores?! ¡¿Ladrones?! —Cuestioné exaltado.
—¡No seas grosero! ¡Idiota! —Enfureció—. La compañía de las “brujitas del amor” cuenta con grandes redes de inteligencia… —Explicó mientras cruzaba los brazos, se dio cuenta de que algo andaba mal y se tapó la boca.
—¿Qué? No entendí. ¿Me lo podrías repetir? —pregunté aparentando calma.
—Nada. Olvida lo que dije —respondió rígidamente.
—Sé que dijiste algo importante, ¿podrías repetirlo?
Pregunté mientras elevaba un poco más la tensión, pero ella ni siquiera me dirigió la mirada.
—A todo esto. ¿Dónde están tus padres? —me da la espalda.
Ha cambiado el tema a propósito. Yo suspiro de nuevo. Al parecer, ella no dirá más sobre eso.
—Vivo solo. Mis padres se encuentran trabajando, debido a sus trabajos ellos tienden a salir mucho, así que solo vienen de vez en cuando. —explique resignado por el tema anterior.
Ella continúa observando los alrededores.
—Para ser un chico con la apariencia de un vago, tienes que ser muy ordenado debido a que todo está limpio. —Se expresa con admiración —. Incluso para vivir solo no encontré restos de comida chatarra en la nevera, encontré unas cuantas verduras, también tu bolsa de compras estaba llena de algunos ingredientes.
—Ignoraré lo de delincuente, pero no por ser un chico, tengo que tener todo desordenado y tener una dieta poco balanceada —crucé mis brazos mientras protestaba.
—Ya veo —dijo mientras se llevaba una mano al mentón.
Ella continúa pensando las cosas, pero un sonido ha detenido su meditación. No hay que ser un genio para intuir lo que se ha escuchado. Es el chillar de hambre del estómago de esa chica.
—¿Acaso tienes hambre? —pregunté con indiferencia.
No tengo respuesta inmediata, pero para cuando me doy cuenta, ha aparecido su sombrero de bruja entre sus manos. Se da la vuelta y lo usa para cubrir parte de su rostro y asiente. De seguro está sonrojada.
—¡Usar magia hace que me dé hambre en poco tiempo! —se excusa pobremente.
—Ya veo, prepararé algo de comida.
Me dirijo a la cocina. Lo cierto es que siento el estómago vacío, no he comido. Mi intención era preparar comida en cuanto llegara a casa, pero con todo lo ocurrido… Si no fuera por mi entrenamiento, no podría soportar el hambre de manera tan tranquila.
—¿Sabes cocinar? —preguntó con curiosidad.
—He vivido solo por algún tiempo, ese tipo de obligaciones domésticas no son problema para mí.
Llegando a la cocina me pongo a buscar las bolsas con las compras que hice esta tarde. Las reviso y empiezo a preparar la cena. Mientras preparo todo, la bruja se me queda observando cómo avanzo en cada proceso.
—¿Es que acaso tú no sabes cocinar? —pregunté mientras estoy en la estufa cocinando.
—Como tiendo a salir mucho y no estar en lugares fijos por temporadas, no me preocupo por refinar ese tipo de habilidades —explica con inocencia.
Creo que dice la verdad. Aunque también suena a que es un desastre. No quiero averiguar eso por ahora. La cena está lista, nos disponemos a comer, aunque debido al hambre tal vez sería más correcto decir que nos dispusimos a devorar.
—Gracias por la comida, ¡realmente estuvo bueno! —agradeció mientras se recargaba en el respaldo de la silla.
—Ese es el poder que he adquirido con el tiempo— le presumí un poco—. Ahora, dime, ¿cuáles son tus planes ahora? ¿Pasarás la noche aquí? —Pase al siguiente punto importante.
—Mis órdenes son estar observándote y estar cuidando de ti —expresó con tranquilidad.
—¡¿Cuidar de mí?! —exclamé—. Por ahora esto es al revés, soy yo quien te acaba de alimentar —recalqué.
—Lo sé —admitió cabizbaja—. No soy muy útil en este tipo de cosas, pero si hay algo que pueda ayudar con magia, podrías dejármelo a mí —ofreció animosamente.
—¡¿Magia?! Bueno, a estas alturas creo que puedes usar magia. —juzgué y rectifiqué. ¿Qué más cosas puedes hacer? ¡Digo, aparte de andar cambiando el género a la gente!
—¡No voy cambiándole el género a la gente como si fuera algo normal! —protesta y golpea la mesa ligeramente con ambos puños—. Soy una bruja del amor, ayudo a las personas con problemas amorosos. Por ejemplo, ese chico del parque, debiste haberlo visto.
—¿El de la pareja que estabas acosando? —Lo dije con intención de molestar.
—¡No los estaba acosando! —vuelve a dar un golpe ligero en la mesa—. Él tenía enormes problemas en el amor, así que lo encontré y aceptó mi ayuda. Lo ayudé a que él pudiera confesar sus sentimientos a la chica que le gusta —explico mientras se llevaba la mano al pecho.
—Metiche.
—¡No soy ninguna metida, es mi trabajo! —se levantó de la silla para gritarme—. Aunque solo ayudo a quienes - realmente - quieren - aceptar - la - ayuda… —Se sentó de nuevo y se llevó las manos a la cabeza.
¡Bruja idiota! ¡Es su culpa que estemos en esta situación!… Ya me he cansado de discutir. Lo dejaré para mañana.
—Bueno, iré a preparar una cama. —Me levanté de mi silla—. Siempre y cuando no tengas problemas al pasar la noche con un chico, puedes quedarte.
A estas alturas me da igual si pasa la noche aquí o no. Además, me tiene que guiar a su sede en Shinjuku mañana temprano.
—Está bien, me quedo. Al final, como están las cosas en este momento, no será más que una velada de chicas —expresó con toda la calma del mundo.
¡Maldita!
—No creo que puedas hacerme algo mientras estés así —insistió en clavar el cuchillo.
—Te mataré —expresé mis intenciones sin temor.
Si sigue picando la herida, lo haré. ¡Lo juro!
—¿Puedo darme un baño? —ignoró mi amenaza y preguntó ladeando la cabeza.
—¿A qué vienes diciendo eso de repente? —pregunté con los hombros caídos.
—Es que sudé un poco al traerte cargando hacia acá —responde sin preocupación alguna.
—Está bien, entiendo. El baño está por ahí, iré a prepararlo —simplemente sedo por cansancio.
Una vez dicho esto, voy a preparar el baño. También busco unas prendas que pueda ponerse y una toalla limpia. No sé si darle algo de mi madre o darle una playera mía. Creo que llevaré algo mío para que lo use. Mientras termino de buscar, ella decide entrar a darse el baño.
Vaya día. Estiro mi cuerpo. Se siente raro el hecho de ser una chica. A todo esto, creo que aún llevo mi teléfono en mi bolsillo. Con todo lo sucedido he olvidado revisarlo. Lo saco para revisar la hora y ver si hay notificaciones. Son casi las 12 de la noche. Este día ha sido tan extraño que no sé si decir que pasó lento o rápido para mí. Doy un suspiro, por tercera vez, en esta noche para relajarme. Empiezo a revisar las notificaciones. Hay 3 llamadas perdidas y algunos mensajes de Yuri en diferentes horarios. Ya da igual. Vete a la mierda. No seré ese tipo de idiota, así que bloqueo su contacto y empiezo a borrar los mensajes. Siendo sincero conmigo mismo, me duele y mucho. Una parte de mí se arrepiente de no haber leído los mensajes. Pero siento que si lo hago, entraré en un círculo vicioso que no podré vencer. Ya está hecho. ¿Cómo lidiaré con ella en la escuela?
Me dirijo al baño con la muda de ropa y la toalla. Tocó la puerta.
—Soy yo. Pasaré a dejar la muda de ropa y la toalla —le avisé, tratando de ocultar mi tristeza.
—Adelante —me respondió alegremente.
Abro la puerta y paso rápidamente para dejar las prendas e irme. No pensé que la primera mujer ajena a mi familia que tomaría un baño en esta casa sería ella y menos bajo este tipo de circunstancias. No niego que si tuviera mi cuerpo de hombre y no estuviera decaído, trataría de espiar solo un poco, pero me siento muy extraño e incómodo con todo el tema de mi cuerpo, eso sin contar mi otro problema.
—Arata, ¿por qué no tomas un baño? Podría ayudarte a relajar.
Ella dice eso de manera completamente relajada desde el otro lado del baño, incluso el tono en el que lo dice es, casi, como si se preocupara por mí. ¡Qué fastidio!
—Realmente me siento raro como para poder tomar un baño. Siempre fui hombre, no me sentiría cómodo con este cuerpo femenino.
Trato de ocultar la tristeza en mi voz con una queja. Es molesto que pensar solo un poco en Yuri me ponga así.
—Sé que esto es mi culpa; si lo deseas, puedo ayudarte —parece que intenta ser coqueta, pero suena más arrepentida.
—¡Paso! Eso me pondría aún más nervioso que hacerlo por mi cuenta —rechacé la oferta, incluso sacudí la mano.
—Pero deberías darte un baño, tu cuerpo lo necesita —insiste con un tono amable—. Recuerda que en este momento eres una chica, no querrás oler mucho a sudor, aunque solo seas mujer por un rato.
—Está bien, me daré un baño después de que termines.
Sus excusas son ligeramente razonables. Supongo que lo intentaré. Se escucha un ligero chapoteo desde el otro lado.
Ahora estoy lavando mi cuerpo. Nunca pensé que el primer cuerpo femenino que tocaría de esta manera sería el mío. Esto realmente me pone muy nervioso. Es raro, ya quiero recuperar mi hombría. Solo limpio rápidamente mi cuerpo y sin mirar mucho. No me gusta hacer esto. En cuanto termino, me dirijo a la tina, me meto al agua y una vez, mi cuerpo está cubierto por el agua con suficientes burbujas, abro completamente los ojos.
Saco mis manos del agua y empiezo a analizar: mis brazos son más delgados que antes, mis manos también son muy delicadas y suaves, eso parece, pero curiosamente no me siento más débil en cuanto a fuerza física comparada a mi cuerpo como hombre. Cuando menos, eso creo. También he notado que mi estatura ha disminuido, al igual que mi peso. Mi cabello es muy largo, fácilmente llega a mi espalda baja. Realmente gasté mucho champú para lavarlo y me ha costado enjuagarlo. Por lo menos sigue siendo del mismo color extraño de siempre, azul claro.
Algo de lo que me he dado cuenta, inevitablemente, es que mis proporciones están dotadas. Mi pecho es grande y, por lo que sentí al lavarme, tengo curvas de infarto. Si no fuera porque es mi propio cuerpo, me hubiera emocionado. Usualmente, un protagonista husmearía y tocaría más a fondo con mayor curiosidad. En mi caso, no me siento así. ¿Soy yo el raro? Aunque, para empezar, esta situación es más rara. Aún sigo sin saber cuál debería ser la reacción correcta para esto. Lo sucedido con Yuri tampoco me ayuda.
Es cierto, todo esto empezó porque ella me engañó. Las palabras de Yuri llegan a mi mente: —“No era mi intención lastimarte, pero, por favor, detente. No era mi intención hacer esto, pero sucedió”—. ¡Qué estupidez! ¡¿En serio?! Lo más seguro es que ni siquiera me quería. Tal vez accedió a salir conmigo porque estaba despechada, o se había rendido con él, o una mierda así. No fui realmente querido, ¿verdad? ¿Entonces qué hay de todas esas veces que hablamos? Las veces que la veía sonreír. ¿Todo eso era falso? Lo más seguro es que sí. Al final no le importó dejarme e irse con él. Me pregunto qué habrá tenido en su cabeza para actuar de esa manera. Puedo apostar a que no lo pensó dos veces para dejarme.
Mis lágrimas empezaron a descender, corren por el camino que forma mi rostro y caen en la tina. Doy un grito mudo para mí mismo, no quiero ser escuchado por la bruja. Así que la garganta me ha empezado a doler. Abrazo mis piernas.
—¿Estás bien, Arata?
La bruja preguntó desde fuera del baño; se escuchó preocupada.
—Estoy bien —me las arreglo para ocultar mi voz ronca.
—Es que ya has tardado mucho ahí dentro.
¿Está angustiada? ¡¿Pasó tanto tiempo?! ¡Ni siquiera me he dado cuenta!
—¡Estoy bien, pronto saldré! —contesté con prisa.
—¿Estás triste? —preguntó con malestar.
—¡No, ya te dije que estoy bien! —oculto mi malestar de nuevo—. ¡Estaría mejor si tuviera mi cuerpo real!
Ella no dice más y se retira. Salgo de la tina y procuro no observar mucho mi cuerpo, tomo la toalla, me seco rápidamente y me visto. Cuando salgo del baño, noto que ella está ahí. Esa chica de pelo rosado, lleva puesta la playera negra que le di; esta es lo suficientemente grande como para que le quede como vestido corto. Bueno, si reduje mi estatura ahora como mujer, y el hecho de que ella es aún más pequeña que yo, incluso en mi situación actual, es normal que mi ropa le quedé grande.
—No te has secado bien el cabello —me mira y señala con la mano.
—Ven, déjame ayudarte.
Se acerca a mí y me toma por el brazo con su mano. Tira de mi mano para guiarme hasta la sala. Tiene la secadora de cabello que le di cuando salió del baño. Empieza a secarme el cabello con cuidado.
—Gracias.
Le agradezco, yo no sabría cómo usarla bien y tendría que haber dormido con el cabello húmedo.
—Es normal que necesites ayuda con esto, perdón —sigue secándome el cabello.
De alguna manera, a pesar de ser algo tonta en algunas cosas, puede ser atenta en otras. Lo siento. Reconforta un poco mi corazón, pero, en todo caso, procuraré nunca caer enamorado de nuevo.
—Tus ojos están rojos —habló con tranquilidad.
—Es porque me entró jabón, es difícil con este cabello largo —me excusé.
Ella no dice palabra alguna después de eso. Continúa ayudándome con mi cabello. El aire caliente me causa sensaciones incómodas en la nuca, pero nada que no pueda resistir. Termina de ayudarme y apaga la secadora. Puedo escuchar cómo da un enorme bostezo.
—Si tienes sueño, puedes usar la habitación de mis padres. Está junto a mi habitación, adelante —le señaló la dirección con mi mano.
Ella se dirige a la habitación que le señalé. Antes de entrar, voltea a ver hacia mi dirección y me da un vistazo.
—Buenas noches —se despide con su mano.
—Buenas noches —le correspondí de la misma manera.
Entra a la habitación y cierra la puerta. Es una chica rara. No la entiendo. Apago las luces de la sala y me dirijo a mi habitación. Entro y voy directo a mi cama a descansar. Toda esta situación es rara. Tengo una mezcla extraña de sentimientos. Me preocupa mi cuerpo. Esta chica está en mi casa, duerme al lado de mi habitación. Mañana tengo que ir a ver a su superior. La situación vivida con Yuri aún me hace mella. Por lo menos, mañana no tengo que verla. Es horrible porque estamos en la misma clase.
Simplemente no puedo dormir. Cambio múltiples veces de postura, pero no consigo conciliar el sueño. Me levanto de mi cama para encender la PC. Jugaré un poco, tal vez funcione. Me acomodo en la silla y me coloco los audífonos e ingreso al juego. Para mi suerte, esta vez hay varios jugadores conocidos para mí. Pero sobre todo, mi mejor amigo en el juego.
—Hola, Night. —Me saludó con un mensaje.
Mi seudónimo en el juego es Nightmaster. El personaje lo hice hace años, en mi temporada “chunibyo”. ¡Lo juro! En todo caso, me suelen llamar como “Night”, por lo menos mis más allegados. Ambos, mi amigo y yo, somos jugadores con bastante experiencia en el juego. Congeniamos primeramente por nuestros tipos de nombres del juego. Él se hace llamar ShadowH. Tenemos ciertos gustos similares y hay veces en las que nos quedamos discutiendo toda la noche sobre juegos, manga, anime y cosas así. Cuando él y yo estamos en el mismo grupo PvP, es una victoria casi siempre asegurada, nos conocen como los dos demonios de guerra cuando estamos juntos… A una parte de mí le duele haber pensado en modo chunibyo.
—Han pasado unos cuantos días desde que no sé de ti. ¿Has estado bien? —Me envía un mensaje, no está presente ante mí.
—Estoy bien, solo he estado ocupado —escribí para contestar.
Había estado saliendo con Yuri, así como reuniendo presupuesto. Quería darle la noticia cuando ya hubiera podido besar a Yuri. Mi suerte de porquería.
—Nada de lo que debas preocuparte, ¿qué hay de ti? —mandé un segundo mensaje preguntando por él.
—He tenido días complicados, mis padres me han desconectado el internet un par de días, pero pude conectarme de nuevo hoy —recibí la respuesta rápidamente.
Por mi mente cruza una idea extraña. Pienso que él me puede dar una buena respuesta…
—ShadowH, me gustaría preguntarte algo —le escribí rápidamente.
—Adelante —contestó con velocidad.
—¿Qué harías si fueras una chica linda por un día? —Casi arrepintiéndome, envié el mensaje.
No sé si tiene “lag”, pero ya se demoró un poco en contestar. Pasa el tiempo suficiente, tanto que me doy la tarea de revisar la lista de amigos para ver su ubicación. Está en una zona segura. ¿Estará mercando? En el canal del gremio no veo qué hable.
—¿Por qué la pregunta?
Cuando por fin me llega su respuesta, descubro que es una pregunta. ¡¿Piensa que soy un degenerado?!
—Solo ando algo curioso, eso es todo. —Le di una excusa vaga.
—Bueno, para ser sincero, haría cosplay y me convertiría en mi propia waifu por un día —no tardó en responder.
Una parte de mí esperaba una respuesta así. En parte, me alegro. Supongo que puedo tomar mi situación con un poco de humor.
—Ya veo —le escribí.
—¿¡Me tomas por pervertido, verdad!? —¡Escribió con una rapidez irreal!
No le contesté de inmediato. Una ligera venganza por hacerme esperar hace un momento. Aunque debo admitir que si no fuera por mi situación, sería divertido intentar algo así. Supongo.
—Bueno, solo tenía esa duda. Realmente tengo sueño, así que me estaré conectando próximamente para ponerme al día con los asuntos del gremio.
Envío ese mensaje y me dispongo a cerrar el juego. Alcanzó a ver que escribió algo más, pero no pude leer porque se cerró la ventana. Ya lo leeré después, los mensajes quedan guardados en el historial.
Ya más relajado voy a mi cama. Me río un poco por la respuesta que me dio ShadowH; después de eso, cierro los ojos y me dejo llevar por el sueño.
Al despertar, me dirijo al baño. Como de costumbre, camino medio dormido. Entro al baño y me quedo de pie tratando de sacar algo que no está en mi entrepierna desde ayer. ¡Maldita sea!
Ir al baño ha sido todo una nueva experiencia para mí. ¡Me volveré loco! En dado caso, acabo de confirmar que lo que pasó ayer es cierto. Esta sensación, no creo poder imaginarla ni soñando. Me asomo a la habitación de mis padres, puedo observar a la bruja que aún dormita plácidamente.
—Va a ser un día raro como el de ayer —dije en voz baja para mí mismo.
Cambio mi ropa, me alisto y me dirijo a la cocina para preparar el desayuno para los dos. Después de un rato, la bruja salió del dormitorio sin necesidad de que yo le hablara. Le serví el desayuno y lo comimos juntos.
Ella va vestida con su disfraz de bruja y yo uso ropa deportiva. Al salir a la calle, nos dirigimos a la estación de metro. Puedo notar que hay momentos en los que las personas me dirigen la mirada, unas más sutiles que otras, pero, independientemente a todo, esto es incómodo.
—¿Por qué me miras tan fijamente? —le pregunté algo avergonzado.
—Es que, viendo de cerca, eres linda —lo dice, asintiendo con la cabeza al final.
—¡Idiota! —protesté avergonzado.
—Entiendo. Eres del tipo tsundere —dice mientras sujeta su mentón con su mano.
—¡No soy tsundere, estúpida! —volví a protestar abochornado.
Después de salir del metro nos dirigimos a un par de calles de distancia y llegamos a nuestro destino. ¡El maldito edificio es enorme! Bueno, debe pertenecer a varias empresas, a lo mucho la empresa de las brujas ocupa un piso o algo así y eso exagerando. Me dejé sorprender por un segundo, tal vez por nada. Aunque si el lugar es así, incluso en mi estado, me siento raro viniendo con ropa deportiva. Aunque no tengo más ropa que usar como tal. ¿Pude haber usado un traje de mi madre? Como sea, ya le estoy dando muchas vueltas al asunto.
—Entremos —dijo la bruja con naturalidad.
Entramos al edificio. Voy detrás de la bruja. Presenta una tarjeta en recepción. La secretaria de recepción se inclina ante nosotros y nos indica que nos estaban esperando; también ha avisado a seguridad del edificio que vamos a ingresar. Subimos por un elevador. ¡Mei acaba de presionar el botón del piso más alto! Parece ser un edificio de varias oficinas. Veo logotipos de algunas empresas conocidas comercialmente y otras que no reconozco. Ya en el piso de nuestro destino, descendemos del elevador, que aparentemente es de uso exclusivo, debido a que nadie más subió con nosotros.
—Bienvenidas. Acompáñenme, por favor.
Una señorita nos recibe. Nos guía por el piso hasta llegar a la puerta de una oficina. Los vidrios de la oficina parecen ser de esos que se opacan para ocultar el interior. Todo parece muy lujoso. El lugar apesta a dinero. ¡Esto es más raro de lo que pensé! ¡Puedo ver logotipos de un sombrero de bruja, muy similares al que lleva Mei! ¡¿Qué hago en un lugar así?!
—El jefe ya las está esperando —dice la secretaria mientras abre la puerta.
—Gracias. Permiso. —Le agradecí con bastantes nervios.
Al entrar, puedo observar a un hombre adulto y caucásico. Es bastante más joven de lo que pensé que sería. Yo estimaba que sería mayor a cuarenta la persona que estaría aquí, pero ahora que lo he visto, no aparenta ni treinta de edad. Está revisando la computadora. Cuando nos nota, asiente con la cabeza y la señorita que nos guía se retira.
—Adelante, tomen asiento —nos indicó la persona, el superior de la bruja, con un tono amable.
El supervisor de Mei se levanta de su escritorio y pasa a guiarnos con gestos con las manos. Empieza a caminar hacia nosotros, mientras tanto, tomamos asiento en un sofá muy cómodo que está en su despacho. Él hace lo mismo, pero se sienta frente a nosotros en otro sillón. Esta persona es alta. Su cabello es rubio y va peinado con una cola de caballo. Su cuerpo es de complexión delgada. Sus ojos son de una tonalidad grisácea, diría que es un color claro. Por lo que veo, es medio japonés y tal vez, no sé, de alguna parte de Europa o del norte de América. Así es el individuo que funge como el “jefe” que dijo la secretaria.
—Buenos días. Mei ya me conoce, pero permíteme presentarme —se dirigió conmigo, expresa mucha seguridad—. Gusto en conocerte. Yo soy el gerente general de la rama japonesa de “Las brujas del amor”. Hinatsuki Ren es mi nombre. Agradecería mucho que hicieras de lado los modales y que me llamarás por mi nombre. Ren o Ren-san están bien para mí. Esto no es por capricho ni mucho menos. Espero que lo entiendas.
Mis nervios hacen que voltee a ver a Mei. Ella mueve la cabeza para asentir que está bien que lo haga, llamarlo por su nombre. Mei ni siquiera parece nerviosa en este momento.
—Claro… Ren-san. Mucho gusto. Yo soy Sasaki Arata.
Acepté a hacerlo, aunque no pude ocultar mis nervios. No entiendo por qué quiere que lo haga, pero ese es el menor de mis problemas.
—Muchas gracias, Sasaki Arata-san. Es un placer conocerte. Me gustaría haberte conocido bajo otras circunstancias. Sé que esta situación es bastante anormal —se escucha afligido por mi situación—. Antes de algo más, me gustaría disculparme contigo, por lo que hizo mi subordinada —se pone de pie y hace una reverencia.
—¡Ah! ¡Yo-yo no sé qué decir! ¡Sé que la culpa es de Mei! —mis nervios me dominaron—. Entiendo, agradezco la intención. Acepto las disculpas —al final me recompuse y respondí.
A Mei se le puede ver sorprendida por las acciones tomadas por su jefe. En cuanto a Ren-san, agradece y se sienta de nuevo. Tiene intenciones de retomar la palabra…
—Sé que tu situación te está afligiendo mucho, así que vayamos rápido al punto que nos interesa —explicó con condescendencia—. Supongo que estás aquí para convencernos de que te regresemos a la normalidad lo más rápido posible, pero me temo que eso es imposible por el momento —sus palabras fueron abruptamente directas.
—¡Espera! ¡¿Por qué?! —Me levanté de mi asiento por la impresión.
—Aunque no lo creas, esta situación también es problemática para nosotros —apoyó sus manos sobre sus piernas—. En cuanto nos enteramos de tu situación, empezamos a investigar más a fondo lo sucedido para revertir el percance. Regresarte a la normalidad con prontitud, por lo menos ese era el plan original.
—¡¿Era?! —pregunté con nerviosismo.
Ren-san da un suspiro largo y cambia el enfoque de su visión por un momento, de mí, hacia Mei. Ren-san se reacomoda en su asiento, endereza su espalda.
—Así es. En cuanto empezamos a revisar la información compartida por Mei, nos encontramos con un problema. Uno de nuestros expertos determinó que sería imposible romper el hechizo. Por lo menos de manera tradicional.
¡¿Imposible?! Esa palabra tiene tanto peso en mí que me dejó caer de sentón en el sofá. ¡Espera! Hay algo que no cuadra. ¿Qué tanta información pudieron obtener de mí sin estar presentes?
—¡¿Cómo analizaron algo?! ¡Si apenas me presenté aquí hoy! —recalqué y reclamé.
—Déjame enseñarte algo… —Ren-san se levantó de su asiento—. A estas alturas, sería raro si no creyeras en la magia, ¿verdad? —me preguntó, mientras iba hacia su escritorio—. Tu cuerpo despide un tipo particular de energía debido a lo que hizo la bruja a nuestro cuidado. —Llegó a su escritorio y tomó una carpeta—. No niego que tenemos que analizar más a fondo tu caso, pero debido a la naturaleza de la magia de Mei. Va a ser imposible que lo arreglemos rápidamente.
Después de revisar el interior de la carpeta, se acerca hacia mí y me la entrega. Ren-san indica que es mío. Lo tomo y reviso el interior. ¿¡Qué diablos?! ¡Hay información personal mía! ¡Hay fotos de mí estando en mi cama! Estas fotos parecen ser de cuando estaba inconsciente la primera vez. Pero, es raro, la fotografía está pasada por múltiples filtros. En una fotografía me envuelve un aura rosada. ¿Qué es todo esto? Veo anotaciones. Dice: “Circuito mágico encriptado”. ¡¿Qué mierda?!
—¡¿Qué diablos me hiciste?! ¡¿Qué es esa mierda de “circuito mágico encriptado”?! —Le grité a la bruja idiota al lado mío.
Mei se asusta por mi grito. Ella se queda callada, su rostro expresa confusión y sorpresa.
—Ella no lo hizo con la intención de dañarte —Ren-san dijo calmadamente y caminó para retomar su asiento—. Déjame explicarte las cosas desde el principio. Mei y yo pertenecemos a una empresa que se llama “brujas del amor” —se sienta y empieza a narrar—. En tiempos remotos, existían brujas que se dedicaban a ayudar a las personas con problemas relacionados con el amor. Estas brujas, como especie, necesitaban que existiera el amor para poder sobrevivir, si no desaparecerían —su narración era seria, pero se relajó al final—. Al menos, eso era así en tiempos antiguos. Por lo menos, es lo que se cree, debido a que estamos hablando de una historia muy antigua —dejó caer los hombros y dirigió la mirada a Mei—. Lo que sí puedo asegurar, es que “las brujas”, se encargan de ayudar a las personas con problemas relacionados con el amor. Es tal su esfuerzo, que hay gente que cree en ellas, tanto, que están dispuestas a formar una empresa para apoyarlas.
Su mirada es firme, parece convencido de decir la verdad. La mirada de Ren-san se fija en mí. Sé que tengo un problema por lo que pasó con Yuri. ¡Pero esto es excesivo!
—¿Y eso qué tiene que ver conmigo? —me quejé tratando de ocultar mis pensamientos.
—Mei pertenece a una casta “pura” de brujas —continúa relajadamente con su explicación—. Por lo que su poder es distinto al de las brujas que se consideran que no lo son. Las brujas como Mei tienen poderes que incluso para nosotros son extraños —su mirada se posa sobre Mei—. Es casi como un instinto, que se activa bajo ciertas circunstancias, y que será efectivo ante la situación presentada. Este instinto busca ayudar a la persona que necesita ayuda con el amor —ahora dirigió su mirada hacia mí—. Aunque hay otras condiciones adicionales, pero por el momento eso importa poco. En este caso, podemos determinar que el hechizo, como si fuera una inteligencia propia ajena de Mei, te analizó y creó la mejor solución para ayudarte.
La mirada de Ren-san es penetrante. ¡¿Acaso sabe lo sucedido con Yuri?! Miro hacia la carpeta que tengo entre manos. Siento que mis manos tiemblan…
—Eres joven. A tu edad sería raro no tener problemas así.
Ren-san interrumpe mis pensamientos. Volteó a verle, se encuentra con los brazos abiertos y recargados sobre el respaldo del sofá, también mira hacia otra dirección. ¡¿Realmente lo sabe?!
—Aunque admito que usar magia de ese tipo es peligroso. Eso es realmente tu culpa, Mei. Tú sabes que no está permitido sin una consulta previa.
No dudó en incriminar a Mei. ¡Está idiota! ¡Ella sabía qué hacía algo mal! ¡Mi vista llena de acusación culposa queda profundamente clavada en la idiota de pelo rosa junto a mí!
—Entiendo que estés molesto —retomó la palabra—, pero no podemos ayudarte a regresar a tu cuerpo a la normalidad con prontitud. Por eso me gustaría tomar la responsabilidad de ayudarte. Claro, si así lo deseas —lo dice con tanta seguridad, que da un poco de miedo.
—Suena a una estafa —dije sin titubear.
—Entiendo —Ren-san sonrió amargamente—. Siendo sincero, no es la primera vez que tenemos este tipo de situaciones, aunque no son tan comunes.
Mi mirada llena de acusación vuelve a clavarse en Mei.
—¡No me mires más así, no todos los casos de cambio de sexo son mi culpa! —Protestó Mei.
—Me temo que es así, las brujas del amor son problemáticas.
Ren-san se ve con una cara de cansancio. Incluso exhala con fatiga; mientras tanto, Mei parece tener los ojos llorosos.
—Si son tan problemáticas, ¿por qué trabajar con ellas? —pregunté con molestia.
Ren-san gira su cabeza y mira hacia los edificios apreciables desde su oficina. Su semblante es pensativo. Se toma su tiempo para responder.
—El hecho del porqué somos una empresa, es debido a que hace algún tiempo una de las brujas del amor ayudó a un joven, este terminó enamorándose de ella. Esta persona, al adquirir poder y dinero, decidió ayudar a las brujas con su misión, proporcionándoles muchas ventajas —explico con afabilidad—. Las brujas pudieron ayudar a más personas hasta convertirse en lo que es hoy. Por eso contamos con los recursos para apoyarte como sea necesario —sus ojos se posaron sobre mí y me sonrió con calidad.
Ya veo, es más de lo que imaginé. ¡Pero esto sigue siendo raro!
—¡Bueno! ¡¿Pero creen que aceptaré todo esto con los brazos cruzados?! ¡Me convirtieron en mujer contra mi voluntad! ¡¿Creen que solo aceptaré lo que me dicen así como así?! —Me quejé con todo mi ser.
—Ciertamente, eres una persona interesante, Sasaki Arata-san —Ren-san me sonrió sin inmutarse por mi queja—. Bueno, ya tenemos contemplado qué hacer si no quieres nuestra ayuda —su expresión se ensombreció, da miedo. Eres realmente libre de escoger si quieres nuestra ayuda o no, pero tal vez no puedas regresar a la normalidad por tus propios medios —me avisó con una fría amabilidad.
—Sé que cometimos un error, pero no es como si pudieras hacer mucho. Hasta hace poco creías que la magia era una fantasía. ¿Podrás encontrar un camino por tu cuenta?
Ren-san tiene razón en ese aspecto. No tengo idea qué hacer si rechazo ayudarlos. Aunque tampoco me gusta la idea de solo hacer lo que me dice esta persona.
—Sasaki Arata-san —Me habla con un tono firme y me mira a los ojos—. Sé que estás en tu derecho de desconfiar, pero te puedo dar mi palabra de que haré todo lo posible por ayudarte.
Sus palabras me dan una extraña sensación de seguridad. Va muy en serio.
—Tú lo decides. Puedes hacer esto con nuestra ayuda o sin ella. Recuerda que tendrías el apoyo de nuestra organización. ¿O prefieres que tu cambio sea permanente?
No soy capaz de responder si aceptar o no su ayuda.
—Puedes pensarlo, Sasaki-san. Podríamos esperar hasta mañana.
Se muestra más comprensible. Pero me siento completamente acorralado y mi mente está fatigada con este asunto. ¿Qué haría de ir por mi cuenta? Siento que al final terminaría recurriendo a estas personas.
—Está bien —acepté con pesar—. No necesito pensar mucho sobre esto. Al final será lo mismo, o es con su ayuda o por mi cuenta. Es obvio que escogeré su ayuda, tienen que tomar la responsabilidad por lo ocurrido.
No quiero hacerlo, pero de igual manera me quedaré como mujer por un tiempo, independientemente de mi decisión. No sé qué más hacer. Esta es una estúpida situación anormal, ni siquiera tengo la manera de saber si lo que me dicen es completamente cierto, pero tampoco puedo quedarme haciendo nada.
—Está bien, Sasaki-san. Te doy mi palabra de que podremos resolver esto —dijo con confianza…
Después de aceptar, empecé a tener una plática adicional donde me explicaron superficialmente sobre los asuntos de las brujas. También me explico otros asuntos relacionados con la empresa. Formalizamos el acuerdo con un contrato extraño.
El día se me ha hecho realmente largo, entre trámites y explicaciones. Estoy casi seguro de que mi mente no ha registrado datos importantes por la fatiga mental. Ahora, lo más importante, iniciaré clases en una nueva escuela. Se trata de un colegio privado, Nanahoshi. Así que también me mudaré a un apartamento cercano a esa escuela, todo debido a que esa escuela solicitó el apoyo de una bruja, así que me han encomendado el trabajo de ayudar a Mei. Entre otras cosas importantes, Mei vivirá conmigo en el mismo departamento. Para hacer todo el papeleo, me dieron otra identidad. Ahora mi nombre es Sasaki Yui. He perdido hasta el nombre. Así iniciará este cambio indeseado en mi vida…
Siguiente capitulo:


Comentarios
Publicar un comentario