Mi vida forzada como Sasaki Yui simplemente es un desastre. Cap 4. El primer evento se activó...


El primer evento se activó...



—Mucho… mucho gusto, soy Sasaki A…

¡Mierda! ¡Estoy tan nervioso que casi la cago!

—Sasaki Yui. Ese es mi nombre —como pude, forcé una sonrisa.

Es el típico evento de presentación. Si esto fuera un anime cliché donde yo fuera la heroína, es aquí donde voy directo al protagonista para decir que estamos comprometidos o, en otro escenario, sería para quejarme por algún evento infortunado ocurrido con dicho protagonista antes de empezar las clases. En mi caso, no hay nada de eso. De cierta manera, lo agradezco, ese tipo de cosas serían problemas adicionales a los que ya tengo. Aunque no negaré el hecho de haber fantaseado alguna vez con ser ese tipo de protagonista.

—¡Genial, otra chica linda en nuestra clase! —gritó un chico, incluso se levantó de su pupitre.

Parece ser que nadie se ha dado cuenta de mi error, cosa curiosa. Aunque toda la atención está puesta en mí, el que casi me equivocara en pronunciar mi nombre, importa poco. Todos están más enfocados en el hecho de que una chica linda, o sea yo, se está integrando al grupo.

—Bueno, Sasaki-san, por ahí está un lugar vacío. Siéntete libre de usarlo —señaló con su mano.

Me empiezo a dirigir al lugar que me indica el profesor. Doy una mirada rápida a los compañeros que me rodean. Conforme a la localización de mi pupitre, estoy rodeado por tres personas; el chico que gritó y se levantó de su pupitre cuando me vio entrar, está enfrente de mí. Un chico tímido que me mira de reojo y agacha su cabeza en cuanto ve que lo noto, está en diagonal - derecha frente a mí. Al final, a mi lado derecho está una linda chica.

Aunque mi asiento está en la parte trasera, he pasado las primeras clases con incomodidad por ser el alumno nuevo. En cuanto termina esta clase y se va el profesor, empiezo a notar movimientos extraños en mis compañeras. ¡Las chicas de la clase se acercan a mí!

—¡Qué lindo cabello tienes, Sasaki-san! ¡¿Te lo tiñes?! —preguntó con notable curiosidad.

Las chicas se han acercado a mí para preguntarme un montón de cosas.

—No, es mi color natural —respondí un poco agobiado.

—¡Imposible, no hay manera! —alzó las cejas con incredulidad.

—Hablo en serio, es mi color natural —recalqué mientras sostenía un mechón de mi cabello.

—¡No es posible, está muy bonito!

—Mi padre también tiene el cabello de este color. Bueno, el de él, es un poco más oscuro —recargué mi rostro sobre mi puño mientras comentaba.

—¡¿En serio?! ¡¿Tu padre?! ¡Juraría que algo así sería por el lado de tu madre! —exclamó una alumna—. También es suave y brilloso —empezó a acariciar mi cabello.

“—Gracias, el secreto es que lo tengo así porque soy un hombre convertido en chica.” Dije mentalmente. ¡Oh, eso no me hizo sentir bien! Intenté bromear para mí mismo con mi propia situación, pero ni siquiera puedo hacer eso con mi estado de ánimo actual.

—¿Por qué te transfieres a estas alturas del año escolar? —esta chica preguntó con más calma.

Cambiaron el tema a algo más que mi apariencia. Bueno, ya llevan un rato con eso, ya era hora de un tema diferente; aunque sigo agobiado.

—Eso es debido al trabajo que mis padres tienen, así que esta vez tuve que mudarme. Es por ese motivo —mentí con tranquilidad.

Las preguntas continúan viniendo hacia mí. Trato de mantener una buena cara, pero esto es una actividad agotadora. Después de un rato más de interrogatorio, he perdido la cuenta de cuántas preguntas llevo contestadas, pero no puedo seguir mucho más así. Las chicas dan miedo. Continúan preguntando. Nunca había estado tan rodeado de chicas; estoy nervioso por eso, pero trato de disimularlo. ¡Mierda! ¡He estado más rodeado por chicas siendo una chica por un par de días, que siendo hombre el otro resto de mi vida!

—¡Sasaki-san, Sasaki-san! ¡¿Tienes novio?!

—No, no tengo novio.

Respondí automáticamente debido al interrogatorio. ¡¿Cuándo empieza la siguiente clase?!

—¡Oigan todos, Sasaki-san no tiene novio! ¡Aprovechen a intentarlo aquellos que tengan el valor de hacerlo! —gritó con júbilo.

¡Es el chico escandaloso de hace rato! ¡Ni pensarlo, si ya no quiero nada que tenga que ver con esos temas con chicas! ¡¿Qué les hace pensar que me gustaría tener a un grupo de chicos detrás de mí?!

—¡Deja de meterte en la conversación de chicas, Kujoo! —protestó una chica rubia que se puso de pie.

—¡Oh, mierda! ¡Murakami-san se ha enojado! —se encorvó y se alejó con rapidez.

Veo a la persona que protestó. Es una chica bastante guapa. Su cabello es largo y rubio, tiene ojos de color púrpura. Tengo que admitir que sus ojos son muy llamativos, me pregunto si es por el uso de pupilentes. Antes de poder hablar de algo más, aparece el profesor evitando que el caos continúe. Mis nervios me siguen carcomiendo poco a poco, realmente siento como si estuviera viviendo una vida que no es mía.

Llega la hora del almuerzo. Soy invitado por Murakami-san, la chica linda que se sienta al lado de mí. También nos acompañan las amigas de Murakami-san; Hiryuu Kaori, una chica delgada, de cabello corto, color café oscuro, es muy animada por lo poco que he visto. Su otra amiga que nos acompaña es Ito Miu, ella es la de estatura más baja entre nosotros, parece más calmada, también es linda, es de cabello rojizo, va peinada con un par de coletas traseras medianamente largas.

La cafetería es un lugar muy amplio, siento que es un lugar realmente acogedor para tomar el almuerzo. Justo como se esperaría de una cafetería para estudiantes con buena disponibilidad económica. El lugar cuenta con una enorme variedad en su servicio. Después de escoger los alimentos, nos disponemos a tomar asiento en alguna mesa en el centro de la cafetería, pero… Desde que llegué con las chicas al lugar, puedo notar las miradas de varias personas sobre nosotros. La mayoría son de chicos, son miradas discretas y rápidas, pero ahí hay uno que otro que es menos discreto. Esto realmente es incómodo, me siento observado y nervioso comiendo aquí. Nunca había llamado tanto la atención, añadiendo el hecho de que solía comer en lugares menos concurridos en mi anterior escuela.

—Esta vez las miradas se sienten muy directas… —murmuró Ito-san con preocupación.

—¡¿Qué esperabas?! —Hiryuu-san dejó caer sus hombros—. Esta vez, aparte de Haruka, también tenemos a Sasaki-san —levantó su dedo índice en el aire—, que tiene el nivel suficiente para hacerle frente a las cuatro divas de la escuela.

Puedo notar a Hiryuu-san un tanto feliz a la hora de explicar, también tiene algo de comida alrededor de su boca.

—¿Cuatro divas? —pregunté con timidez.

Hiryuu-san volteó a verme y, como si hubiera presionado un interruptor, sus ojos se iluminaron con emoción.

—¡Bueno, para que sepas! —apoyó sus manos en la mesa y se acercó a explicarme en mi cara—. ¡En esta escuela existen cuatro bellezas que superan al resto de las chicas! Haruka está dentro de ese grupo —giró su cabeza para ver a su amiga—. Pero como ya dije, tú también estás a ese nivel —regresó su vista a mí—. ¡Así que posiblemente ahora sean cinco divas! —exclamó fuertemente.

Su emoción es tal que hace que empiece a preocuparme. Veo hacia Murakami-san e Ito-san con preocupación.

—Debes tener cuidado con Kaori —me advierte Murakami-san—. Ella pertenece al club de periodismo, así que tratará de sacarte información para sus publicaciones —continuó comiendo con normalidad.

—Es cierto, a veces ella se emociona de más y termina anteponiendo su hobby.

Ito-san también me da una advertencia. Tiene los ojos cerrados y los mantiene así para darle un bocado a su comida.

—¡¿He sido traicionada tan pronto?! —sobrerreaccionó, moviendo su cuerpo cómicamente—. ¡Ahora Sasaki-san no bajará la guardia! ¡Además, no es un hobby, es un estilo de vida!

Esta chica es algo intensa. ¿Hice bien en aceptar la invitación? ¿Debí ir con Mei a comer? Aunque por el mensaje que me hizo llegar antes de la hora del almuerzo, ella está en la misma situación que yo. ¿Estará comiendo en la cafetería? No puedo verla.

—Ahora que noto —me detuve a la hora de tomar comida con los palillos—. Ustedes no están nerviosas porque los chicos las están mirando mucho, ¿verdad? —pregunté inocentemente.

Mi pregunta se escucha más allá de la conversación que tengo con ellas. Los chicos que mantienen su vista incómoda en nuestra dirección, deciden voltear a mirar a otra dirección de un momento a otro, como si no pasara nada. Claro, imagino que en el fondo están nerviosos. Yo lo estaría de estar en su situación, pero no me importa el haber hecho esa pregunta. De hecho, ha sido mi intención ocasionarles esa incomodidad.

—Realmente no nos miran a nosotras —Hiryuu-san dijo con tranquilidad y moviendo la palma de su mano de izquierda a derecha—, solo observan a Haruka, que es una chica hermosa, y a ti, que eres la chica nueva y que también eres muy bonita. —se encogió de hombros aceptando ese hecho—. En todo caso, ya nos acostumbramos Miu y yo, ya que somos amigas de la infancia de Haruka —explicó con naturalidad.

Ito-san asiente con la cabeza la veracidad de esas palabras. Miro a Murakami-san, a lo que nota mi mirada.

—Solo, ya me he acostumbrado.

La voz de Murakami-san suena cansada. Da un suspiro y continúa con su comida. Da un bocado más a su alimento con bastante calma. Sí, está acostumbrada…

—Dinos, Sasaki-san. ¿Tú nunca has tenido problemas así? Es raro si eres una chica linda —Hiryuu-san se lleva la mano a la barbilla.

“—Bueno, la verdad soy un chico normal, así que nunca he pasado por esto.” Es la respuesta correcta a su pregunta, pero no puedo responder eso.

—Honestamente, no logro acostumbrarme a esto.

Parece que mi respuesta activó algo en Hiryuu-san, esto debido a que me mira con una expresión de duda.

—Sasaki-san —me habló con calma—. ¿Dónde has estudiado anteriormente? —Me miró fijamente.

—Bueno, yo estudié un tiempo en la escuela preparatoria Aoba —su mirada me puso nervioso.

—Tengo un conocido por ahí que no para de hablar de las bellezas de su escuela, pero nunca he escuchado de ti —incrementó su presión y curiosidad.

—Eso podría ser debido a que solo estuve ahí un corto periodo, así que no creo que tuviera el tiempo suficiente para haberme notado… —Traté de poner una excusa vaga, pero su mirada me empezó a ser muy incomodante.

—Ya basta, Kaori. Es suficiente con el interrogatorio de hoy.

—¡Ugh!

Ito-san habló para detener a Hiryuu-san; además, Ito-san le dio un golpecito en la cabeza para castigarla.

—¡Está bien! ¡Está bien! ¡El golpe estaba de más! —se quejó y se sobó la cabeza.

“—¡Gracias, Ito-san!” Digo en mi interior.

Al final puedo tener un respiro, no creo que descubra que soy hombre. Realmente soy una mujer, completa y físicamente, en este momento, así que da igual si quiere indagar más sobre eso. Solo por cualquier cosa, procuraré que mis palabras no se contradigan, ella podría llegar a ser problemática.

Las clases de después del almuerzo terminaron siendo más relajadas si las comparamos con las de la mañana. Hiryuu-san e Ito-san se fueron a sus respectivos clubes. Murakami-san dijo que no pertenece a algún club, por lo que decidió acompañarme hacia la salida de la escuela.

—¿Agotada por tu primer día?

Murakami-san, que camina a mi lado por los pasillos, me hace la plática. Le respondería de inmediato, pero, aún me siento algo observado por los chicos, lo que afecta un poco mi reacción. No creo poder acostumbrarme a esto, aunque también es mi deseo no acostumbrarme a esto. Si lo hago, significaría que es porque pasé bastante tiempo en este cuerpo.

—¡La verdad, sí! ¡Cielos! ¡Me siento muy observado, me gustaría tener un descanso! ¡Solo espero que esto cese con el pasar de los días! —me desahogué.

—¿“observado”?… —Me miró con intriga y se rio levemente—. Sasaki-san, hablas refiriéndote a ti misma como si de un varón se tratara —continuó observándome con curiosidad.

¡¿Estoy hablando como chico?! ¡No lo puedo evitar! ¡Espera! ¡¿Para qué me preocupo?! ¡Soy una chica! ¡Ahora lo soy 100 %! ¡Da igual si hablo como un chico a ratos! ¿¡Verdad!? ¿¡No es como si me fueran a descubrir por tan poco!? Esta no es la historia del chico pervertido que se viste como chica solo para espiar a sus compañeras en el vestidor. Soy una mujer… ¡Maldita sea!

—Sí, bueno —me recompuse de algún modo—, hay una larga historia detrás de todo eso, es algo vergonzoso, tal vez alguna vez te cuente sobre esto —me rasqué el rostro por los nervios.

¡Le dije una verdad a medias, no cuenta cómo mentir! ¡Es verdad que hay una historia vergonzosa detrás de esto!

—Está bien, pero ten cuidado de hablar así. Con Kaori alrededor de ti, ella sería capaz de hacer una noticia sobre eso en toda la escuela —le noté ligera preocupación.

He tratado de referirme a mí mismo de forma femenina todo el día, no estoy acostumbrado a esto.

—Ella, Hiryuu-san, ¿realmente es muy intensa? —Me preocupé.

Ella se detiene de momento y, como si hubiera recordado algo, se encoge de hombros.

—Cuando íbamos a secundaria —su mirada empezó a perder vida—, ella difundió muchas ideas locas donde el punto de partida era sobre el hecho de que yo era linda —su voz empezó a ser menos audible—. En algún momento ella me convenció para actuar como Idol en algún festival cultural… —Sus palabras empezaron a ser murmullos.

Empiezo a preocuparme por Murakami-san, pero de un momento a otro se repone y me mira fijamente. Su vitalidad se recupera y me muestra una sonrisa.

—Bueno, Kaori es una chica muy intensa —se le escuchó feliz al decirlo—, hará muchas cosas así, pero también tiene su lado bueno. A veces puede ser muy extrema, pero es una buena amiga. Al final, ha sido divertido, pero no me gustaría volver a pasar por algunas de esas situaciones —sonrió amargamente—. Desde que entró a la preparatoria se ha mantenido más cuerda, pero no creo que se haya regenerado ya. Por eso te digo que tengas cuidado, pero, aun así, ella es una buena amiga —me tomó por el hombro y dio un aviso de nuevo.

Puedo notar que tiene sentimientos positivos por Hiryuu-san. Si no fuera así, dudaría que fueran amigas. Tomaré en serio su palabra, en especial con eso de tener cuidado.

Cambiamos nuestro calzado y continuamos dirigiéndonos a la salida de la escuela. A lo lejos se puede observar la imagen solitaria de Mei, mientras uno que otro chico se detiene a observar su figura. Odio decirlo, pero, sí, es una chica linda, idiota, pero linda… Muy idiota. Ella me nota y me saluda con su brazo al aire.

—¿Conocida tuya, Sasaki-san?

—Algo así —respondí con algo de duda.

Me acerco a Mei junto con Murakami-san.

—Hola, Mei. Déjame presentarte ante ella. Ella es Murakami Haruka-san, de mi clase —la señalé con la palma de mi mano.

—Mucho gusto —Murakami-san se reverencia cortésmente.

—Soy Sasaki Mei, es un placer —del mismo modo, se reverenció.

¡¿Qué acaba de decir la idiota de Mei?!

—¡¿Sasaki?! ¡¿Son hermanas?!

¡Murakami-san está desconcertada, pero lo estoy más yo!

—Discúlpame un momento, Murakami-san —tomé la mano de Mei.

Murakami-san solo mira cómo jalo a Mei conmigo a una distancia alejada de ella.

—¡¿Por qué te presentaste usando mi apellido?! —la reprendí con voz baja.

—¿No te lo dije? —Ladeó la cabeza—. Estaría matriculada en esta escuela con tu apellido, además seré tu hermana menor ante la escuela. Usar mi apellido hubiera sido más problemático, por eso Ren-san dio la orden de matricularme usando tu apellido. Además, en el papeleo del departamento figuramos como hermanas.

¡Ella lo dice como si nada pasara! ¡Bueno, esta vez no es solo su culpa! ¡También es culpa de ese sujeto extraño de Ren-san!

—¡No lo dijiste idiota! ¡Procura decir ese tipo de cosas antes! —continué con voz baja.

No puedo negar eso ahora que está hecho, por lo menos, solo será un tiempo. Le seguiré la corriente por ahora. Regreso con Murakami-san en compañía de Mei, quien me sigue desde atrás de mí.

—Lo siento, tuve que hablar de algo con Mei —me rasqué la nuca.

—¿Entonces son hermanas? —Se llevó el dedo índice a su mentón.

—Sí, ella es mi hermana menor —respondí con dificultad.

—Ya veo. Nuevamente, mucho gusto —Murakami-san le sonrió a Mei.

De igual manera, Mei le sonrió en respuesta. Con la presentación terminada, decidimos retomar la marcha a la salida de la escuela.

—Bien, yo voy por este camino— Murakami-san señaló con su mano.

Curiosamente, ella indica el mismo camino que nosotros tomaremos para ir a nuestro departamento.

—Está bien, nosotras también vamos por esa dirección —le contesté con ironía.

Murakami se sorprendió un poco, pero decidimos seguir juntos por el camino.

—Imagino que tu hermana (imouto-san) también debió empezar a asistir a clases hoy, ¿verdad? ¿Ya se han podido instalar bien en su nuevo hogar?

—Puedes decirme Mei sin ningún problema. De hecho, lo preferiría así.

—Está bien —lo pensó un poco y asintió con la cabeza.

—Sí, es cierto —empecé a responder sus preguntas—. Mei y yo iniciamos clases hoy y ya terminamos de instalarnos en el nuevo departamento.

—Me alegro de que ya hayan acabado con lo engorroso de la mudanza. Por cierto, debe ser interesante tener una hermana menor de casi la misma edad —miró a Mei con curiosidad.

Yo no sé cómo responder a eso. En realidad soy hijo único, recordando que soy hombre. Encima de todo eso, conocí a Mei hace unos días y por eso estamos aquí, porque ella me metió en este gran lío.

—Realmente no sé qué decir, solo puedo decir que esta chica puede traerte problemas de vez en cuando.

Ante mi comentario, Murakami-san sonríe un poco y Mei infla sus mejillas.

—¡No soy problemática! —protestó alzando los brazos.

Después de caminar, llegamos a la intersección con otra avenida. Curiosamente, los tres vamos hacia la misma dirección. Bueno, tal vez Murakami-san viva en una de las residencias de la misma calle, o incluso en uno de los departamentos de la misma calle.

—Mei-chan, ¿no crees que tu hermana es algo masculina?

Murakami-san le pregunta con la intención de molestarme un poco. No siento que lo haga con verdaderas malas intenciones. A todo esto, ¿le dirá “Mei-chan”?

—¡Sí! ¡Sí, lo es! —afirmó energéticamente—. ¡Inclusive, hace unos días, dio una batalla campal porque no quería usar falda! —explicó mientras agitaba sus brazos en el aire.

—¡Cállate! ¡Solo no estaba preparado para eso!

—¡¿“Preparado”?! ¡En serio, Sasaki-san! ¡¿Es un hábito tuyo referirte a ti mismo como un chico?! —se le ve con dudas.

—¡Ah! ¡Tampoco sé cómo responder a eso, pero creo que sí! —me encorvé y dejé caer mis hombros.

—¡Lo siento! —abrió los ojos por sorpresa y se inclinó.

Se disculpa, tal vez piensa que ha tocado una fibra sensible. Bueno, sí, es algo sensible para mí, pero no hay mucho que se pueda hacer y tampoco es su culpa.

—Está bien, no te preocupes —le toqué el hombro para calmarla y le sonreí.

Después de eso continuamos con nuestra marcha. Irónicamente, los tres nos detenemos enfrente del mismo edificio.

—Murakami-san, ¿será que vivimos en el mismo edificio? — Mire hacia lo alto del edificio.

—Mi departamento es el 5D —respondió mientras miraba al edificio de la misma manera que yo.

—Ya veo, el nuestro es el 6D. Así que eres nuestra vecina del piso de abajo —le respondí sin alterar mi vista.

Ingresamos al edificio y los tres subimos al elevador. Este es un edificio de 10 pisos, todos son departamentos y, por lo que ya es más que un hecho, es para gente con buenos ingresos económicos. Al igual que en la escuela, que es para ese tipo de gente, la empresa de las brujitas del amor cuenta con varios contactos y dinero. No me veo gastando tanto dinero en un par de estudiantes como Mei y yo, incluso con mi problema. Antes de continuar mis pensamientos, Murakami-san empieza a reír un poco…

—Es una coincidencia increíble que seas mi vecina en el salón de clases y seas mi vecina en el mismo edificio —me miró con incredulidad.

Mei expresa una sonrisa y yo también sonrío un poco para mí mismo. Considerando todas las cosas que he pasado, esta es una coincidencia que no me molesta.

—Por favor, cuida de nosotras, Murakami-san —me incliné con cortesía.

Mei me mira y decide inclinarse también. Me levanto de mi reverencia y puedo observar que Murakami-san se lleva la mano al mentón, se le ve pensativa. Se toma algunos segundos en pensar, casi como si algo le molestara. Me mira de reojo y concluye su meditar con una sonrisa.

—Está bien, pero —dudó por un momento—, ¿podrías llamarme por mi nombre? Yo haré lo mismo. ¿Te parece bien?

Su mirada me hace pensar que realmente quiere eso. No negaré que es un poco extraño, aunque en lo personal no me molesta. El elevador se detiene en su piso, ella no desciende.

—De acuerdo, Haruka —pronuncié sin dificultad.

—Nos vemos mañana, Yui, Mei-chan—bajó del elevador y se despidió agitando la mano.

—Nos vemos mañana, Haruka —agité mi mano al igual que ella.

—Nos vemos, Haruka-senpai —agitó ambas manos por delante de sí para despedirse.

Las puertas se cierran mientras terminamos de despedirnos. El elevador continúa su curso, Mei y yo bajamos en nuestro piso. Ahora que lo pienso, Haruka empezó a llamar a Mei por su nombre con naturalidad. ¿Por qué lo pensó tanto antes de pedírmelo a mí?

—Sí que eres rápido, Arata —colocó su dedo índice bajo sus labios—. Ya conseguiste acercarte a una chica linda en el primer día —giró para verme y me sonrió.

Mei tiene razón. Me acerqué a una chica linda en mi primer día en la escuela, incluso almorcé con ella y ahora la llamo por su nombre. Siendo realista, eso nunca habría pasado conmigo siendo chico, ¡maldición! ¡¿Tanta diferencia hay solo por haber cambiado de cuerpo?! Mei y yo llegamos a la puerta de nuestro departamento y entramos.

—Es cierto. Imagino lo que piensas, pero una relación amorosa nunca pasará, y tú sabes por qué —le dije con indiferencia—. Además, no tengo intenciones de enamorarme de nuevo.

Mei, que va caminando por el pasillo de entrada por delante de mí, se detiene y gira para mirarme con algo de escepticismo. ¿Con qué realmente piensa que me acerqué a Haruka con segundas intenciones? Después de analizarme unos segundos, desiste, pero, a cambio, decide mirarme con curiosidad. Por otro lado, es completamente cierto, no tengo intenciones de enamorarme y mucho menos estando como chica.

—¿Y qué tal tu primer día escolar como chica? —Se dio la vuelta y retomó su marcha.

Mei decide ir hacia la sala y tumbarse en el sillón. Yo me dirijo a la cocina para tomar una bebida fría de la nevera.

—Realmente es difícil, ser chica es más difícil de lo que esperaba —abrí una botella de té y la serví en un vaso—. Ahora entiendo lo incómodo que puede llegar a ser para una chica, si es observada la mayoría del tiempo por su físico —tomé un sorbo para refrescarme.

—A mí también me observaban —pasó a sentarse cabeza abajo, recargando sus piernas en el respaldo del sofá—. Es la primera vez que tantas personas me observan al mismo tiempo. Generalmente, pasó desapercibida, pero yo no siento que sea algo tan malo —empezó a agitar sus pies en el aire.

¿Acaso es una niña pequeña? Y ¿A qué se refiere con pasar desapercibida? Llama mucho la atención con su ropa de bruja. Veo a Mei desde el comedor, por la posición en la que está; me da a pensar que su ropa interior está a la vista, debido a la caída de su falda por el efecto de la gravedad. Mi perspectiva solo me permite verle los pies sobre el respaldo, pero no quiero ir a observar y comprobarlo. Me quedo en la cocina, observando cómo sus pies se agitan en el aire.

—A todo esto, este es tu primer día en una escuela formalmente, ¿no? ¿Pudiste entender tus clases?

—¡No entendí nada! —continuó jugando con sus pies y respondió sin preocupaciones.

Eso me lo esperaba, pero esto, ¿no afectará negativamente la petición que nos hizo llegar el director? Creo que tendré problemas por eso más adelante, pero ya me encargaré de eso en su momento.

—Supuse eso, en todo caso, siéntate bien —le llamé la atención—. Ya veremos si realmente es un problema lo de tus estudios —acabé mi bebida y puse el vaso en el fregadero.

—¡Sí! —acomodó su manera de sentarse con rapidez y respondió con alegría.

Esta chica es realmente rara y tendré que vivir con ella un tiempo. No hemos puesto reglas en este apartamento, pero por el momento no ha sido muy difícil acoplarnos. Al final, realmente somos dos chicas. Aunque me pesa mi realidad, eso significa que ella no tendrá problemas porque yo quiera hacer algo indebido, pero, aun así, respetaremos nuestras respectivas habitaciones. Fuera de que yo estaré a cargo de los alimentos, no hay ninguna regla más. Ella estará dispuesta a ayudar en lo que pueda, puede ser idiota, pero, aun así, no me dejará morir en la limpieza del apartamento. Por cierto, en casa, al vivir yo solo, me encargaba de la limpieza y de mis propios alimentos. Nunca he tenido problemas en desempeñar estas actividades.

Haciendo memoria, cuando vivía con mis abuelos maternos, ellos eran algo estrictos, pero nunca lo fueron al grado de ser incomprensibles para mí. Mi abuela me enseñó a cocinar adecuadamente. Mi abuelo me entrenó como un “guerrero”, esto debido a que mis padres se casaron jóvenes y al poco tiempo mi madre se embarazó. Debido a su edad, ellos no tenían una buena estabilidad económica, pero eso no los detuvo y al final ellos se dedicaron más a su trabajo para darme una vida fuera de carencias económicas, así que las responsabilidades de cuidarme pasaron a mis abuelos. Eso fue hasta cuando yo tenía 12 años de edad. Mi abuela murió de una enfermedad, pero nunca la vi llorar por el hecho de saber que estaba enferma y nunca se mostró triste ante mí, en cuanto a mi abuelo… Mi abuelo acompañó a mi abuela unos meses después de su muerte, consecuentemente, mis padres decidieron mudarse a un lugar más pequeño y fácil de mantener.

Mi madre trabaja actualmente como asistente ejecutiva para una buena empresa, pero debido a eso ella tiende a viajar mucho. Mi padre se encuentra trabajando para una multinacional, incluso algunas veces viaja al extranjero. Mis padres han conseguido avanzar bastante en sus respectivos empleos. La única desventaja es que actualmente no los puedo ver mucho. Anteriormente, solía verlos 2 o 3 veces a la semana y podíamos salir en familia. Con el pasar del tiempo, podía verlos una vez a la semana, si bien era el caso. En tiempos más recientes, puedo pasar un mes sin ver a alguno de los dos. No puedo decir que me desatienden, ya que ellos realmente se esfuerzan, pero me preocupa su situación de pareja; aunque sé que algunas veces ellos pueden encontrarse por el trabajo. Me mantengo en contacto con ellos con mi celular. A pesar de sus horarios, se toman el tiempo de saber si estoy bien y si necesito algo.

He acabado los deberes escolares, me estiro un poco para relajarme y me levanto de mi escritorio. Creo que es hora de hacer la cena. Me dirijo a la salida de mi habitación, pero antes de tomar el picaporte, me detengo a observar la silueta femenina y muy hermosa que se refleja en el espejo de mi habitación.

Aproximadamente 160 centímetros de estatura, más bajo que los anteriores, 170 centímetros que poseía en mi cuerpo masculino. 47 kilogramos de peso, menor a los 58 que pesaba anteriormente. Mi cuerpo es de una chica de cabello largo, lo suficiente como para llegar a la espalda baja. Este es lacio, de color azul claro y brilloso. Mi rostro es fino y mis hombros son estrechos. Mis tres medidas me dan curvas de infarto, cabe añadir que mis piernas son esbeltas y bien delineadas. Todo fue medido por Kiriha y Konoha el otro día.

Otro detalle es que aún poseo la fuerza que cultivé con el entrenamiento que recibí por mi abuelo. A pesar de que dejé de entrenar Kendo hace mucho, yo continué haciendo ejercicio habitualmente, lo que me permitió permanecer con una buena fortaleza y eso no ha cambiado con mi cuerpo actual. Mi cuerpo como hombre tenía definido algunos de mis músculos entrenados, pero ahora como chica, esto no se nota.

Soy como una muñeca de porcelana, extremadamente frágil, pero, ¿es así porque las mujeres producen menos testosterona que los hombres? ¿La conjetura a mi pregunta anterior es válida debido a que hay magia involucrada? Al haber magia involucrada, pareciera que este cuerpo… es como si realmente fuera hecho para ser hermoso. Coloco mi mano, blanda y muy delicada, en el espejo. Esta mano alguna vez fue más tosca, labrada por el entrenamiento físico…

—Realmente aún no puedo creer que yo sea una chica. Incluso una muy linda —murmuré para mí.

No me siento cómodo con esto, lo detesto. Debido a que una chica idiota me lanzó un conjuro peligroso, tengo que pasar por esta situación. Quiero regresar a ser hombre y no tener nada que ver con las mujeres.

No es un odio como tal hacia ellas. Realmente puedo relacionarme con el sexo femenino, pero preferiría no hacerlo debido a mi estupidez. Por ahora no quiero recordar mis malas experiencias amorosas. Podría pensar en eso y llorar como un idiota. Será mejor que lo deje así. Después de apreciar mi silueta en el espejo, decido retomar mi camino, cuando, de repente, empieza a sonar mi celular, que está en el escritorio. No muchas personas tienen mi número telefónico, solo unos amigos y una que otra chica con las que llegué a salir, pero ninguno de ellos me llamaría; incluso ni mis amigos de mi anterior colegio. Tenía amigos en el instituto, pero nunca fuimos muy cercanos, en cuanto a las chicas… No creo que me llamen de nuevo, así que eso deja pocas opciones.

Al acercarme, veo en la pantalla el contacto que hace la llamada y, efectivamente, mi suposición es correcta. ¡Y es de las peores posibilidades que hay! ¡Es mi mamá!

¡Espera! ¡¿Cómo diablos salgo de esto?! ¡Es mi madre! ¡¿Qué pensará si ella escucha una voz femenina desde el otro lado de la línea?! ¡Jamás creerá que su hijo ha sido convertido en una chica! ¡Además, no puedo solo ignorar la llamada, si lo hago, ella llamaría insistentemente hasta que conteste y eso no es lo peor! ¡Ella vendrá a mí tan rápido como sea posible por ignorarla!

¡Salgo corriendo de mi habitación y me dirijo a la habitación de Mei y empiezo a golpear su puerta!

—¡Mei, esto es una emergencia! ¡Necesito que abras!

¡Continuó golpeando la puerta! ¡Esta puerta no da señales de abrirse y, encima, Mei no responde! ¡Continuó golpeando cada vez más fuerte!

—¡Mei, necesito saber si puedes ayudarme con esto!

¡No importa cómo vea esto, mi madre es peligrosa! ¡La última vez que no respondí, ella vino directo a casa y me armó una gran escena; también llegó la policía como refuerzo! Tengo que admitir que mi madre se volvió influyente debido a su trabajo. Me crea o no me crea, ¡no quiero a un montón de personas examinando a mi persona como conejillo de indias! Con la excusa de: “¿¡Cómo es posible que se convierta un chico en chica!?” ¡Soy un idiota por no preguntar esto a Ren-san antes!

La puerta se abre lentamente y, ahí está, algo adormilada mientras limpia unas lágrimas de sueño con su nudillo.

—¿Qué pasa? —preguntó desganada.

—¡Es una emergencia! ¡Mi madre está llamando! —le enseñé la pantalla de mi celular.

—¡Pues contéstale! —me miró como si fuera yo un idiota.

—¡¿Eres idiota?! —protesté golpeando mi frente con la palma de mi mano—. ¿¡Cómo diablos se supone que debo contestar si tengo una voz femenina?!

—¡Ah! ¡Ya veo! —se llevó la mano a la boca para cubrirla, después de pensarlo un segundo, entrecerró los ojos para mirarme—. ¡Discúlpate por llamarme idiota y te ayudaré! —cruzó los brazos, cerró los ojos y giró su cabeza a otra dirección en protesta.

¡Maldita! ¡¿Cómo puede aprovecharse de esta situación?!

—¡Está bien, lo siento, Mei! ¡Perdón, fue un error de mi parte! —Tragué mi orgullo, choqué mis manos en oratoria y bajé la cabeza.

Mi respuesta parece convencerle un poco, lo piensa unos momentos y ella saca de su bolsillo un papel. Al desdoblarse, puedo notar que es una estampa con forma de corazón.

—Dame tu celular —extendió su mano.

—¡¿Qué pretendes con eso?! —se lo entregué con desconfianza.

—Confía en mí —dice con seguridad, y coloca la estampa en la parte trasera del celular—. Ya puedes contestar —me lo entregó con calma.

—¿¡Me crees idiota!? —grité lleno de incertidumbre.

Ella no responde a mi pregunta y evita la respuesta mirando hacia otro lado. ¡Perra!

—Ya puedes contestar, esto te ayudará con tu voz —regresó a mirarme y me sonrió.

Ella sigue ignorando mi anterior pregunta, pero no tengo tiempo para esto, así que me dispongo a contestar, aunque el miedo me hace dudar, ya que el celular lleva mucho tiempo sonando.

—¡Ho…! ¡Hola! ¡¿Madre?! —recé para que funcionara.

—¡Ah, gracias al cielo! —suspiró—. ¡Arata! ¡Ya me estaba preocupando! Estaba por enviar a la policía a tu departamento —me llamó la atención.

¡Sabía que haría una gran escena si no contestaba!

—Por favor, evita hacer ese tipo de escenas, madre. Solo estaba algo ocupado —modulé mi voz para aparentar normalidad.

—Entiendo —se calmó—, pero, por favor, ya sabes la regla —habló con más tranquilidad—. Aunque tu padre y yo no estemos, está prohibido invitar a chicas y hacer cosas pervertidas mientras estás en nuestra casa en nuestra ausencia —me regañó a forma de broma.

Mis padres suelen hacer ese tipo de bromas, pero… ¡¿Cómo decirle que justo ahora hay dos chicas en este apartamento, y yo soy una de esas dos?!

—Sí, descuida, no haría nada de eso y tampoco estaba ocupado con cosas de ese estilo —me forcé a sonar alegre.

Si no hice nada durante todo el tiempo que fui chico, menos ahora que soy una mujer.

—Está bien —se escuchó alegre—. Solo llamo para saber cómo te fue en tu primer día en tu nueva escuela.

—Realmente fue algo difícil, pero nada que no pueda superar —contesté con la verdad, al menos, académicamente hablando.

—Me sorprendí al saber que una escuela de ese nivel te envió una oferta de beca. Tu padre y yo lo pensamos, pero si tú quieres tomar el desafío, nosotros te apoyaremos. Esfuérzate, Arata —se escuchó muy feliz.

Nanahoshi es una academia de alto rendimiento, pero no es algo que no pueda manejar. Mis notas en mi anterior instituto eran buenas, pero sí es notable una diferencia en el nivel entre mi escuela anterior y la actual. Por lo que vi hoy, no me costará tanto acoplarme. Mi cuerpo sigue siendo mi mayor problema.

—Gracias, madre —respondí con cariño.

—Por cierto, tu padre está conmigo aquí. Está algo ocupado, pero te manda saludos.

—¡¿En serio?! ¡Qué genial! ¡Dile que también lo saludo! —me emocioné al saber que están juntos.

De fondo se puede escuchar a mi padre gritando: “—¡Hola, Arata!”. ¡¿Es mi idea o se escucha como si hubiera tomado una buena cantidad de Sake?! ¡Mi padre no lo resiste bien!

—¡¿Papá está bien?!

—Sí, estuvo en junta con unas personas importantes, pero ya conoces la resistencia de tu padre —me contestó con calma.

—¡Sí! ¡Lo siento por papá! —reí amargamente por su situación.

—Bueno, me alegro saber que te ha ido bien en tu primer día en tu nueva escuela. Es reconfortante saber que estás bien. Conociéndote, estarás por preparar tu cena. Te dejo de momento.

—¡Sí, madre, cuídense! —contesté energéticamente.

—También tú, Arata —su tono fue aún más plácido.

Mi madre cuelga, doy un largo suspiro. Por fin puedo relajarme. Mei me observa atentamente.

—¿Todo bien? —preguntó con sosiego.

—Sí, gracias— vi la estampa en mi celular—. Dime, ¿qué es eso que pusiste en mi celular? —empecé a caminar hacia la cocina.

—Eso fue una estampa mágica —empezó a caminar detrás de mí—. Recuerda que no es la primera vez que alguien es cambiado de género. Esta estampa hackea al celular y cambia la modulación de voz del usuario. También tenemos varios tipos de artículos para ayudarte en varias ocasiones —explicó con total serenidad.

—Ya - ya veo —no pude evitar hacer una mueca de sorpresa.

No sé si deba preguntar mucho sobre eso. Tal vez deba mantener mi curiosidad al margen por ahora.

—¿Por qué estabas tan nervioso? —inclinó la cabeza con curiosidad.

—¿A qué te refieres? —me detuve extrañado por su pregunta—. ¡Es normal que lo esté, si mis padres no saben que soy chica! —miré a Mei, quien permaneció serena.

—Ellos se enterarán con el tiempo. Si no lo saben aún, será cuestión de días —explicó con calma mientras me miraba a los ojos.

—¡¿Espera?! —mi cerebro tardó en procesar la información—. ¿Qué dijiste?! —pregunté creyendo que escuché mal.

—Lo más seguro es que Ren-san tenga que contactarlos. Él dijo que iba a manejar la situación. Así que, lo normal es que se enteren. ¿No? —dejó caer sus hombros y extendió sus brazos

Su reacción es tan despreocupada que me paraliza por un segundo. Me recargo en la pared y me dejo caer lentamente hasta sentarme en el piso. Mei se me acerca y se agacha para verme el rostro.

—¿Tú qué pensabas? —inclinó su cabeza de nuevo hacia un lado, lo hizo con tal naturalidad que incluso se vio lindo.

Ahora siento que yo soy el estúpido aquí. De hecho, tiene razón, eso sería lo más correcto. Ahora me da miedo saber qué pasará cuando mis padres se enteren. No puedo hacer nada más que seguir de frente y confrontar el problema cuando llegue. ¡Esta sensación de estupidez no me ayuda!

—¿Estás bien? —preguntó al ver que su interrogante anterior no tuvo respuesta.

—Sí, solo dame un momento —abracé mis piernas.

Recomponerme, me ha tomado un rato. Mei permanece a mi lado, la observo y decido levantarme para ir a preparar la cena. Esta noche es udon de cerdo. Mei como de costumbre en estos días, observa atentamente lo que hago a la hora de cocinar. Aprovechando, que mi mente espabiló un poco hoy, hay algo que me gustaría saber sobre mi situación. Las cosas han pasado de forma extraña y mi mente divagaba cuando firmaba el contrato.

—Mei, ¿cuánto tiempo han pasado en esta forma las personas que han estado como yo? —miré a mi plato de comida.

Mei detiene su acción de llevarse comida a la boca con los palillos.

—Eso es variable. Depende de cada persona —bajó los palillos, aun con la comida, de regreso a su plato.

Cuando firmé el contrato no me dijeron de un tiempo específico, es entendible que llevará tiempo. Se supone que más personas han pasado lo mismo que yo, así que debería haber referentes.

—¿Cuánto tiempo tardó el que salió de este problema más rápido?

Su vista se altera, busca algún punto al que mirar. Mei cierra los ojos y se queda así por un momento.

—¡No importa el tiempo! — abrió los ojos y se sujetó de la orilla de la mesa con ambas manos—. ¡Tus necesidades serán cubiertas y Ren-san se encargará de que este tiempo no sea desperdiciado!…

¡Oh no, eso es mala señal!

—¡Responde! —la interrumpí.

El rostro de Mei muestra una notable consternación, se queda en silencio de nuevo y mira hacia abajo. Se le ven intenciones de querer hablar, pero le resulta difícil.

—Cuatro meses… —casi susurrando.

—¡¿Meses?! —me levanté de la mesa abruptamente—. ¡¿Espera, y los demás?! ¡¿Qué hay con los que han tardado más?!

—¡Ahhh!… ¡Ahhh! —entró en pánico, girando su cabeza de un lado a otro—. ¡Es variable como dije!

—¡¿Cuánto tiempo?! —di un manotazo en la mesa con ambas manos.

—¡Lo más usual es de seis meses a un año! —se sostiene la cabeza con ambas manos—. ¡También hay casos de períodos más largos!

—Un año —me senté de nuevo por la noticia—. ¿¡Un año!? ¡¿O incluso más?!

¡¿Tengo que pasar tanto tiempo de esta forma?!

—¡Es una broma! ¡¿Verdad?! ¡Dime que es una broma, por favor! —la miré con esperanzas.

Mei evita todo contacto visual al mismo tiempo que evita responder. No parece que mienta.

—Lo siento —dijo con dolor.

—¡Es suficiente! —me quedé sentado, recargué mis codos en la mesa y sujeté mi frente.

En cuanto termina la cena, Mei va a su habitación. Por mi parte, decido tomar un baño. Han pasado pocos días, aún me siento incómodo por esto, es realmente raro. Solo, en todo caso, procuro lavarme rápidamente y trato de no observar mi cuerpo. Realmente no quiero verlo totalmente desnudo.

Cuatro meses, eso como mínimo. ¡Mierda! ¡Tengo que actuar si quiero que esto pase lo más rápido posible!

Después del baño, llega la hora de dormir. Estos días he terminado muy cansado. Estoy sentado en mi cama y giro mi vista hacia la PC que tengo en mi escritorio. Creo que no “entraré” por un tiempo. Después de lo de Yuri, siento que hubiera dedicado más de mi tiempo a jugar, tratando de olvidar lo que pasó. También me hubiera topado a Yuri en la escuela, hubiera tenido que hablar con ella en algún momento o, como mínimo, interactuar por asuntos escolares. Incluso verla sería demasiado duro para mí, así que intentaría evitar cualquier tipo de interacción con ella. Irónicamente, no tengo que hablar con ella de nuevo.

Quiero jugar en línea, pero no puedo. Me siento nervioso por todo, a la vez que me siento cansado, el sueño me está matando. Me pregunto si esto tendrá que ver con el hecho de que me convertí en mujer o por mi entorno. Mis ojos simplemente empezaron a sentirse pesados, mis pensamientos divagan, ahora solo quiero dormir.

Después de dormir profundamente en mi cama, mi nueva rutina indica que es hora de ir a la escuela de nuevo. Me levanto como es costumbre para mí. Recuerdo que cuando ingresé a la preparatoria me había emocionado mucho, pero, ahora que cambié de escuela, no sentí ninguna emoción exultante; aunque tampoco me sentí mal por dejar mi anterior colegio ya habiendo iniciado el ciclo escolar. Supongo que porque las cosas no salieron como quería, estando todo ese año y un tanto más en esa escuela. No me siento tan apegado a mi anterior colegio.

Preparo el desayuno, para comerlo junto con Mei. Cambio de mi pijama al uniforme escolar. Realmente deseo no usarlo, pero no quiero enfrentar a esas dos chicas de nuevo. Son muy fuertes. Si digo que no lo usaré, es seguro que Mei las invocará y posiblemente me quieran maquillar. Es mejor así.

¡No puedo ponerme el sujetador! ¡¿Qué diablos se supone que haga?! ¡¿Sería muy obvio si voy sin sujetador?! Por mi mente pasó esa imagen de mí, yendo sin sujetador… ¡Imposible! ¡Menos con el tamaño de este pecho! ¡Ya atraje miradas incómodas, sería peor si voy sin sujetador!

¡Maldita sea! ¡Solo queda una opción! Me coloco el sujetador por encima, sosteniendo mi busto, y me dirijo a la habitación de Mei.

—Mei, ¿estás ahí? —toqué su puerta al mismo tiempo—. Necesito tu ayuda —modulé mi voz para no sonar tan avergonzado.

Aunque lo intento, mis nervios son mayores y mi voz se vuelve más aguda. Ella abre la puerta y me observa. Ya se ha vestido completamente con el uniforme escolar.

—Bueno, verás… —Es difícil para mí—. Esto es incómodo, pero no puedo ponerme el sujetador —evité todo contacto visual.

Noto que me observa y miro su rostro por un momento. Me está mirando con amabilidad, cosa que hace que mi rostro empiece a sentirse caliente. ¡Esto es tan vergonzoso!

—Date la vuelta —dijo afablemente.

Sin pensarlo mucho, me doy la vuelta. Me empieza a acomodar el sujetador.

—Listo, ¿este sujetador está realmente bien? Debe de ser nuevo, así que dime si te molesta. Te lastimará si no está bien ajustado —se escuchó seria y preocupada.

—Lo siento algo incómodo en los hombros —me expresé con vergüenza.

—La talla debería ser la correcta. Estas las dejaron Kiriha y Konoha el otro día después de haber tomado tus medidas adecuadamente, ellas surtieron tu guardarropa. Así que deben ser ajustadas las hebillas.

Vuelve a ver mi espalda y acomoda las hebillas. Todo mientras se lo toma con seriedad.

—¿Mejor? Por cierto, tampoco es bueno que quede muy flojo —se cruzó de brazos y cerró los ojos, casi como si le molestara la posibilidad de no haber hecho bien este favor.

—Está bien, pero en serio usar esto es problemático. Ya no me aprieta y tampoco lo siento flojo —enderecé mi postura mientras continuaba cubriendo mi pecho con mis brazos.

—Me alegro —sonrió con calidez.

—Gracias —le agradecí con pena y me dirigí a mi habitación para terminar de vestirme.

Salgo del departamento junto con Mei, tomamos el ascensor y descendimos. Este se detiene en el piso que le sigue al nuestro. Nos encontramos con Haruka.

—Buenos días, Yui, Mei-chan —sonrió y nos saludó antes de subir al elevador.

—Buenos días, Haruka —saludé con mi mano a la distancia.

—Buenos días, Haruka-senpai —se inclinó con formalidad.

Sube al elevador y de esta manera los tres nos dirigimos a la escuela.

Siendo nosotros tres, estamos llamando la atención un poco. No de igual manera a la de ayer, pero sí es bastante más atención de la que quisiera llamar. Una vez en el genkan, abro mi casillero para cambiar mis zapatos y me encuentro con algo curioso: ¡Una carta de amor!


Siguiente capitulo:

Capítulo 5

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Índice

Mi vida forzada como Sasaki Yui simplemente es un desastre. Cap 1. Escogiendo al protagonista.

Mi vida forzada como Sasaki Yui simplemente es un desastre. Prólogo.